lunes, 20 de octubre de 2008

OVNI gigante en Álava

Vuelvo a ubicar al lector en la década dorada de la ufología ibérica. Concretamente, en el viernes día 8 de septiembre de 1978, alrededor de las 23:00 horas locales. Esa noche fue observado, según la encuesta realizada por el estudioso vitoriano José Luis Guillerna, el descenso de un gigantesco OVNI (de unas dimensiones superiores a los 300 metros) en las cercanías de la localidad alavesa de Elciego.

El caso fue publicado en la revista especializada Stendek, nº 35, marzo de 1979. Pueden leerlo a continuación:


La observación también se menciona (se incluye, además, un cuestionario rellenado por el testigo) en un trabajo de Manuel Borraz Aymerich, OVNIS: Historias increíbles con explicaciones creíbles, monografía publicada por el CEI en febrero de 1997. Borraz explica que el avistamiento alavés fue provocado por el ocaso de la Luna. Por mi parte, y después de analizar los datos disponibles, llego a la misma conclusión.

Del mencionado formulario extraigo algunos datos, que suelen ser característicos de las confusiones lunares:

El OVNI fue visto descender sobre la zona denominada “Las Llanas” ubicada exactamente, desde la posición de los observadores, hacia el WSW. La observación duró dos minutos.

El OVNI tenía un tamaño aparente mayor que el de la Luna en lo alto del cielo. Con bordes desdibujados y color amarillo pálido-rojo pálido. Su brillo era como el de nuestro satélite natural.

Dibujos del OVNI extraidos de Stendek, nº 35.


Noche clara, buen tiempo, 18º/20º. Eran visibles las estrellas. Visibilidad perfecta.

Según la esposa del observador: “Yo lo vi como un sol que se estuviera metiendo detrás de los montes” (Stendek, 35)


Pero la información que termina por confirmar la explicación lunar es esta: En el momento de la observación, la Luna estaba en el cielo a punto de ocultarse y en la misma dirección que el OVNI. A las 23:00 horas locales del mencionado día, nuestro satélite natural tenía un azimut de 59º 03´ (visible por el WSW) y una altura sobre el horizonte de 8º 18´. Su ocaso se produjo a las 23:56 horas (GMT+2). Trazando el azimut lunar desde Elciego vemos que pasa por encima de la zona llamada “Las Llanas”, lugar donde fue visto descender o ponerse el ovni.

Fase de la Luna en la noche del 8 de septiembre de 1978.

La Luna estaba en el cielo, en el momento de la observación, sin embargo los observadores no la mencionan por lo que se deduce que no la vieron y, en su lugar, percibieron un gigantesco OVNI, según los cálculos realizados por el encuestador, que se ocultaba tras las colinas del horizonte WSW. Además, aparte del grupo familiar nadie más informó haber visto el supuesto y formidable “aparato volador”, dato muy revelador. La explicación de este caso es, prácticamente, “de libro”.

jueves, 2 de octubre de 2008

El OVNI que entendía el euskera

La observación ovni que expongo a continuación fue el primer caso que “investigó”, sobre el terreno, Iker Jiménez. El citado autor realizó la entrevista a los testigos cuando tenía ¡once años de edad! El resultado de sus pesquisas lo publicó, años más tarde, primero en Enigmas y después en Encuentros... Más adelante las veremos.
El incidente se divulgó en la prensa el domingo, 21 de octubre de 1984. A continuación pueden ver la noticia publicada por El Diario Vasco.


Por lo visto, un prestigioso miembro de Euskaltzaindia se quedó asombrado de que los extraterrestres conocieran el euskera y J.J. Benítez estudió el caso con particular interés “ya que es la primera vez –aseguró- que desde un OVNI se atiende o responde a una llamada en euskera”.

El avistamiento se produjo en la localidad alavesa de Audikana y según Jiménez, acaeció el día 15 de octubre de 1984 a las 21:30 horas. (Encuentros... Pág. 234)

Nada más empezar a repasar la versión del mencionado autor, ya se topa uno con un par de gazapos: la fecha y la hora (como ya hemos visto en otras ocasiones, para algunos es complicado afinar en estos dos datos que, por otra parte, son fundamentales en este tema). La fecha y hora correctas, de la observación, son: sábado, 15 de septiembre de 1984 a las 22:30 horas. El dato me lo proporcionó el propio testigo (Patxi Uriarte), por escrito, el 6 de noviembre de 1984.

Sigo con la narración de los hechos (versión Iker Jiménez) que, según el divulgador de “misterios”, es “una de las más insólitas historias ufológicas”.

“Como cada jornada, se disponían a pasar la noche (los testigos) en su amplio caserío...” Como se puede leer en el recorte de prensa, los observadores residían en Vitoria y tenían una casa de campo en Audikana. Por lo tanto, se supone que iban allí a pasar los fines de semana.

La familia vitoriana llegó a su casa rural “sin prestar mucha atención al pequeño foco amarillo que había aparecido junto a unos matorrales lejanos...” (Pág. 234). (El resaltado es mío). Dato inexacto el de Jiménez. Según el testigo, la luz, que era de color blanco, apareció en el horizonte, sobre el monte Aratz.

“...Al fijar su mirada en la ventana del primer piso del caserón,(?) comprobaron cómo el foco se había acercado un poco más. Mediría –según declaró Patxi Uriarte en el lugar de los hechos a Iker Jiménez- unos cinco metros de diámetro y flotaba a un metro del suelo balanceándose lentamente.” (Pág. 235)

Jiménez añade que durante la cena se disiparon todas las dudas: “aquello era algo realmente extraño” “Las cinco personas comenzaron a sentir un nerviosismo creciente al observar cómo el objeto, de un fulgor tremendo, se colocaba en el llano que se extiende frente a la casa hasta detenerse en seco.” (Pág. 235)
Otro traspié para la colección. La fase principal del avistamiento (llamadas, acercamiento, alejamiento, etc.) ocurrió cuando la familia llegó a la casa y antes de entrar en ella, no durante la cena.

Ahora vienen las llamadas al ovni, en euskera, del cabeza de familia: “Los niños Igor y Patxi le secundaron” (Pág. 237). Para ser exactos, los que gritaron al ovni fueron el padre y su hijo Igor, los demás entraron en casa. El niño Patxi se lo saca Jiménez de la manga porque los hijos, que son tres, se llaman Igor, Ivan e Iker. Al acercarse el ovni, la esposa de Patxi gritó ¡Ez mesedez¡ y el objeto frenó su trayectoria.

“Después, en un visto y no visto se esfumó acelerando hacia el cielo hasta desaparecer.” (Pág. 237) Aquí hay también otra seria discordancia. El ovni, cuando se acercó a los testigos, se desplazó siempre en línea recta y luego, cuando se alejó, volvió al punto de partida (el horizonte) de la misma forma.

Y para rematar la faena: “Este sensacional incidente coincidió con una oleada sin precedentes sobre las inmediaciones de Vitoria, la capital alavesa. Los ovnis fueron observados desde los primeros días de octubre, coincidiendo con apagones en localidades como Ali...” (Pág. 237) (El resaltado es mío)

La oleada “sin precedentes” sobre Álava aconteció a mediados del mes de septiembre. Para comprobarlo, es suficiente con mirar la prensa de la época. A continuación una pequeña muestra.


Seguidamente, pueden leer el relato del caso publicado en Enigmas (año V/ nº 2, febrero de 1999, Pág. 90), en un artículo de Iker Jiménez y Lorenzo Fernández, dentro del trabajo: 50 años de OVNIS en España. Esta versión es idéntica a la publicada en Encuentros...

Como he comentado al principio, tengo información amplia del caso (y por escrito, para que no haya dudas) proporcionada por Patxi Uriarte Arcauz, el día 6 de noviembre de 1984. Por lo tanto, se puede comprobar si coincide con lo que ha publicado el señor Jiménez.

La observación, según el testimonio ofrecido por el cabeza de familia, comenzó cuando vieron un resplandor en el horizonte tras el monte Aratz. Luego, la luz que producía ese resplandor se situó sobre el citado monte: “Parado una vez de ponerse algo por encima del horizonte que lo hizo verticalmente.” (P.U.) La luz tenía un cierto parecido a una bota de vino. Tenía un tamaño aparente algo inferior a la Luna llena, con bordes confusos y de color blanco. “Se nos acercó en dos ocasiones en línea recta hacia nosotros haciendo muy pequeños zig-zag y se alejó quedándose en el punto de partida.”


Las distancias estimadas por el observador son: unos 12 Km cuando la luz estaba en el horizonte y 2 km cuando se acercó. En la máxima aproximación, era un círculo luminoso de unos 3 metros de diámetro situado a unos 30 metros de altura. La velocidad acercamiento-alejamiento fue muy rápida y el ovni no emitía sonido alguno. El incidente se desarrolló cuando los testigos llegaron a su propiedad y salían del coche para entrar en la casa.

A continuación pueden leer el relato del caso, escrito por Patxi Uriarte con su puño y letra.


Como pueden observar, cualquier coincidencia de los datos del señor Jiménez con los del testigo es pura casualidad. Todas estas discrepancias y errores pueden ser comprensibles debido a la tierna edad que tenía el citado autor cuando realizó la encuesta.

Pero, ¿Qué vieron los observadores? En la citada noche de ovnis, justo cuando se inició la observación, se produjo la salida de la Luna. El orto aconteció a las 22:47 horas locales (GMT+2) del sábado, 15 de septiembre. A las 23:15 horas, el astro tenía unos 4º de altura y un azimut de 249º (ENE). Si se traza el citado azimut desde Audikana, se podrá comprobar que pasa por encima del monte Aratz, precisamente donde estaba ubicado el ovni. El mencionado monte está situado a unos 15 Km., en línea recta, de esta población.



Según el Centro Meteorológico del País Vasco, todo el día estuvo casi nublado. A las 18:00 TU (20:00 horas locales), última recogida de datos de la jornada, el cielo se encontraba cubierto 6/8 con cúmulos y estratocúmulos.



Las nubes dieron a nuestro satélite natural un aspecto extraño y provocaron una serie de ilusiones en los observadores. Al comienzo del avistamiento (hacia las 22:45 h), los testigos vieron un resplandor detrás del Aratz. En ese momento se produjo el orto lunar (22:47 h) que no era visible todavía por que las lomas del horizonte lo impedían. Cuando fue descubierto, el ovni tenía la forma de una bota de vino (Luna semioculta por las nubes). Luego, cuando las nubes fueron descubriendo al astro, aumentando su tamaño aparente, produjeron la típica ilusión de acercamiento en línea recta. Y a la inversa, cuando las nubes ocultaron a nuestro satélite, disminuyendo su tamaño aparente, crearon la ilusión de alejamiento.


Los datos que da el testigo sobre distancia y altura en el acercamiento del ovni, así como el tamaño del mismo, son estimaciones hechas a “ojo” y, por lo tanto, propensas al error. Además, no sabía qué estaba viendo, no conocía su tamaño real y no tenía referencias. Por otra parte, en la línea monte Aratz-Audikana hay numerosos pueblos y un supuesto fenómeno aéreo luminoso, volando tan cerca del suelo, no pasaría desapercibido. Sin embargo, aparte de la familia vitoriana nadie más informó de nada raro en el cielo, la citada noche, por la mencionada zona.

Este es otro ejemplo de cómo la forma de realizar una encuesta puede ser determinante para poder explicar o no un caso OVNI. En este incidente concreto si no llego a tener el testimonio escrito del testigo, hubiese sido imposible sacar algo en claro de la versión publicada por el periodista vitoriano. El caso habría permanecido, eternamente, como irresoluble y, por consiguiente, como muy misterioso e impresionante.