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miércoles, 15 de abril de 2026

Cuando los marcianos intentaron comunicarse con una localidad de Albacete

Corría el mes de enero de 1950 y la prensa española publicaba noticias sorprendentes sobre el planeta Marte, sus supuestos habitantes, los marcianos, y sobre extrañas luminosidades vistas en los cielos de la península. El día 16 de enero salía una noticia con un titular extraordinario y unas declaraciones del militar norteamericano Donald E. Keyhoe, donde aseguraba que se habían identificado tres tipos de aparatos extraterrenos lanzados desde Marte. La nota terminaba diciendo que: “La revista True estudia detenidamente esta cuestión y que desde hace ciento quince años la tierra es objeto de profundos estudios dirigidos fuera de nuestro planeta”.

El día 15, los vecinos de Viella, en el Valle de Arán (Lérida), vieron en pleno día y durante cuarenta minutos, una estrella de gran luminosidad a corta distancia del Sol. 

Hoja del Lunes de Madrid, 16 de enero de 1950

El día 25, hacia las nueve de la noche, desde varias poblaciones de la provincia de Ávila fue visto, durante media hora, un sorprendente meteoro luminoso en el cielo, hacia el noroeste. 

Diario de Ávila, 26 de enero de 1950


Según el Observatorio Municipal de Osaka (Japón), el día 16 de enero se produjo una gigantesca explosión en el planeta Marte. 

Pueblo, 30 de enero de 1950

En este ambiente mediático, algunos vecinos de Almansa (Albacete) manifestaron haber contemplado durante dos noches, los días 28 y 29 de enero, unas ráfagas fosforescentes que atravesaban el firmamento de la localidad de norte a sur. Al mismo tiempo, algunos receptores de radio captaban, durante el fenómeno, palabras extrañas e incomprensibles. Todo parecía indicar que ¡Los marcianos querían comunicarse con los almanseños! 

Diario de Ávila, 31 de enero de 1950


El día 17 de febrero de 1950, se publicó una nota de la Agencia Cifra donde se recogían las declaraciones del Padre Puig, autor de varias obras relacionadas con el planeta Marte, y de don Federico Armenter, presidente de la Sociedad Astronómica de España. En relación a los fenómenos luminosos en Almansa, Puig decía: “que no se pueden tomar en serio” y el señor Armenter añadía: “que pueden ser erupciones volcánicas o reflejos de alguna nube”. Además, señalaban que: “la vuelta a la actualidad de Marte es consecuencia de su aproximación a la tierra en estos días, circunstancia que se da cada dos años” (la oposición de Marte se produjo el día 23 de marzo). 


Pero resulta que un periodista del diario Pueblo se puso a investigar el asunto y habló por teléfono con la centralita de la localidad, la Comisaría de Vigilancia, el Ayuntamiento y con varios vecinos almanseños. Y solo éstos últimos parecían estar convencidos de la existencia de las señales de Marte.

Pueblo, 31 de enero de 1950


El periodista insistió y se puso en contacto con el secretario del Ayuntamiento. El funcionario le dijo que en el Casino de la localidad se comentaron lo de las extrañas luminosidades vistas en las afueras del pueblo y uno de los contertulios se lo contó al corresponsal de la Agencia Cifra, presente también en el citado centro, y éste se tomó en serio lo que le narraban. Además, el secretario le explicó al reportero de Pueblo: “Y la verdad de lo sucedido es que alrededor de la una de la madrugada pasaban unos camiones por un altozano de las afueras del pueblo, con unos faros potentísimos, que al girar hacia un lado y otro proyectaban su luminosidad hacia el cielo, y originaba ciertas trombas de luz fosforescente, pues los conductores algo chuscos, hacían vibrar los potentes focos. Y es todo lo que ha pasado aquí.”

 

Pueblo, 1 de febrero de 1950

 

Toda esta fantástica información, entre otras, publicada en la prensa española en enero y febrero de 1950, preparó el camino para la llegada de los “platillos volantes” a nuestro país. A mediados del mes de marzo comenzó una gran oleada de noticias de prensa sobre las extraordinarias naves, procedentes supuestamente del planeta Marte, y terminó en el mes de mayo. Durante el resto del citado año solo se publicaron algunas observaciones aisladas.

 

 

 

miércoles, 1 de abril de 2020

Maravillas en el cielo (2): Barcelona, año 827

Esta entrada está dedicada a la segunda narración española incluida en Wonders in the Sky. En un breve relato de la misma, se describen objetos que emiten luces pálidas y rojas. Los autores puntualizan que la interpretación es difícil: los meteoros no son pálidos y rojos.

Caso nº 60. Terribles luces.

Vallée y Aubeck dan como referencia una fuente ufológica que cita la obra Vita Hludowici Pii del siglo IX. Dicha fuente es un artículo de Michel Bougard, publicado en Inforespace, nº 22, p. 36, de agosto de 1975, que dice:

Bougard repitió este texto en su libro La Chronique des OVNI (1977) y es la versión más difundida en círculos ufológicos:

Pero antes que Bougard, esta historia ya la mencionó W. R. Drake: Spacement in Saxon Times, en Flying Saucer Review (vol. 10, nº 5,sep.-oct. 1964).

En este caso, a la errónea traducción del texto en latín hay que sumar la desafortunada lectura ufológica que ha convertido en un avistamiento OVNI medieval lo que muy probablemente fue, como veremos, la visión de un fenómeno natural interpretado como presagio supersticioso (algo muy frecuente en esa época).

La historia original procede de Vita Hludovici, escrito por Astronomus, autor anónimo, hacia el año 840 (Eginardo no es el autor del citado libro, como señala Bougard). En el mismo, se relata la vida de Louis el Piadoso, rey de los francos desde el año 814 hasta el 840. En el texto que interesa, Astronomus describe la señal que apareció antes del desastre militar que sufrió el hijo de Louis, Pipino I de Aquitania, en España en el año 827. La escribió de la siguiente manera:
Precesserunt sane hanc cladem terribiles ille nocturno sub tempore acies humano rutilantes sanguine ignisque pallore flagrantes.
El mismo presagio aparece también en otra obra, en los Annales regni Francorum:
Huius cladis praesagia credita sunt visae multoties in caelo acies et ille terribilis nocturnae coruscationis in aere discursus.
Después de poner las dos frases latinas, origen de esta interpretación ufológica, en manos de varios especialistas para una traducción al castellano correcta, indicamos a continuación las propuestas más razonables.

La primera expresión, la procedente de Vita Hludovici, traducida sería:
De hecho, esta derrota fue precedida por la aparición nocturna de terribles ejércitos que brillaban con el color de la sangre humana y ardían como pálidos fuegos.
Y la segunda frase contenida en los Annales regni Francorum, quedaría traducida así:
Se consideraron presagios de esta derrota las frecuentes apariciones de ejércitos en el cielo y terribles resplandores nocturnos desplazándose en el aire.
Para una versión del texto completo en francés de los Annales regni Francorum, ver el enlace (el pasaje de interés está en la página 111).

Hay que precisar que la palabra latina acies significa, principalmente, o da idea más bien de ejércitos en línea de batalla.

Mucha más información sobre el contexto histórico y cultural, en este enlace.

En una entrada del blog de Jason Colavito: Tracing the Red UFO Allegedly Seen in Spain in 827 CE hay una documentada discusión sobre esta historia medieval. En este foro francés también se trató el tema y en ambos sitios se apunta a la posibilidad de la visión de una aurora boreal. Fenómeno celeste raro en estas latitudes pero que, sin embargo, ha sido observado en numerosas ocasiones a lo largo de la historia y en la mentalidad de aquellos tiempos era signo de malos augurios.

Después de una búsqueda en diferentes fuentes, no hemos encontrado información de ninguna aurora boreal vista en el año 827. Aunque eso no significa que la descripción del texto no corresponda a dicho fenómeno atmosférico.


La imagen de arriba corresponde a la página 440, donde figura la frase latina en cuestión, en la versión completa original de Vita Hludovici, anotada y traducida al alemán (publicada por la Monumenta Germaniae Historica en 1995). En la nota 586, se indica: Puede haber estado involucrada una aurora boreal

Sobre la interpretación auroral, que parece ser la comúnmente aceptada en medios académicos, ver por ejemplo: Piazza, Emanuele (2017). Superstitiones e signa nell’immaginario Lunare alto medievale. Anuario de Estudios Medievales. Ver p. 810 y nota 88 (en p. 809 hay información interesante sobre el tema de los signos celestes en general y su interpretación en la época).

Dall’Olmo, U. (1980). Latin Terminology Relating to Aurorae, Comets, Meteors and NovaeJournal for the History of Astronomy, 11(1), 10–27.
Ver pp. 12 y 13, sobre la utilización de la palabra Acies. Artículo muy útil para interpretar relatos similares escritos en latín.

Maraschi, Andrea (2018). Red lights in thesky, hunger in sight: aurora borealis and famine between experience andrhetoric in the early Middle Ages. Revista de História da Sociedade e da Cultura. Vol. 18. Contiene diversos ejemplos, comparables al que examinamos en esta entrada.

Por otra parte, no queda claro quien fue el autor que situó los hechos en Barcelona, ni por qué. Bougard, la fuente consultada por Vallée y Aubeck, no concreta ningún lugar, tampoco lo hacen las fuentes originales.

Por último, hay que señalar que este caso ha sido excluido en la nueva versión de Wonders in the Sky, según nos comunica Chris Aubeck, porque no pudimos sustanciarlo.