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sábado, 29 de enero de 2022

Maravillas en el cielo (9): Cuenca, 1521

El caso nº 169 de Wonders in the Sky se refiere al vuelo fantástico que tuvo el doctor Eugenio Torralba, gracias al contacto que tenía con un alienígena volador llamado Zequiel: "Contact with a flying Alien".

Resulta extraño que se indique el año 1521. No hemos podido relacionarlo con ninguna fecha señalada del caso. Por otra parte, parece ser  que en dicho año Torralba no se encontraba en Cuenca sino en Italia:

"Hasta 1526, vivió en Roma, Bolonia y Siena. Estaba en Roma cuando murió Fernando el Católico en el año 1516. Este periodo duró aproximadamente unos ocho o diez años." (Fernández, 2018, p. 43)


Origen de la información

Lo que se sabe de la vida de Torralba y de los hechos maravillosos de su historia proviene del proceso inquisitorial de 1528 a 1531, es decir, de sus propias declaraciones −algunas de ellas obtenidas bajo tormento− y de las de testigos que manifestaban lo que él les había contado. Como observa Llorente (1822, p. 231), "en ocho declaraciones que hizo en su proceso Torralba, tuvo el cuidado de citar siempre personas ya difuntas, menos una, y esa la delató a la Inquisición por escrúpulos después de haber profesado tan grande amistad como se verá" (en referencia a Diego de Zúñiga).

Las audiencias y la sentencia de Torralba están recogidas en diversas relaciones manuscritas. La que se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid, “Proceso que se fulminó contra el doctor Eugenio de Torralba en la Inquisición de Cuenca año de 1531”, fue la copia utilizada por Caro Baroja (1992), conforme en lo sustancial a la que poseía y utilizó Menéndez y Pelayo (1880). Puede leerse transcrita con ortografía modernizada en la referencia de Fernández Carrasco (2018). En lo que sigue, las citas proceden de esta última referencia, salvo que indiquemos otra fuente.


Origen y descripción del espíritu

Fue uno de los amigos de Torralba en Roma, fray Pedro, un fraile dominico dado a las ciencias ocultas, quien puso a su disposición de por vida a Zequiel, un espíritu bueno que hasta entonces había estado al servicio del dominico (Menéndez, 1880).

Zequiel (a veces escrito Zaquiel y también Çequiel o Çaquiel) se dejaba ver “en figura de hombre con gesto venusto blanco vestido de una vestidura de color roja como receptor y encima una sobre vestidura negra" ("en figura de un joven blanco y rubio con vestido encarnado, y sobretodo negro", según Llorente (1822)).

Torralba añadía que "algunas veces viene en hábito de ermitaño o religioso con hábito honesto y nunca en figura de mujer sino de hombre de edad de hasta 20 o 30 años" (con aspecto de "peregrino" o bien de "ermitaño", indica Llorente (1822)). 

Representación de Zequiel

Zequiel se presentaba a Torralba en templos e iglesias, en los campos y "muchas veces en su posada y estando en la cama". También se le apareció cuando estaba preso, pero Torralba “no le quiso escuchar ni hablar, metiéndose entre los compañeros de cárcel".


¿Alguien más vio al espíritu, aparte de Torralba?

Torralba declaró que era el único que veía a Zequiel. No obstante, de manera excepcional, tras hacerle “muchos ruegos e importunaciones”, consiguió que también se dejase ver en una ocasión por el cardenal de Volterra (Francesco Soderini), a cuyo servicio estaba Torralba.

Igualmente declaró que, estando en compañía de "don Diego de Zúñiga y el secretario Acevedo maestre de campo que fue en Italia y en Saboya" cerca de "una villa llamada Barceloneta" (que Llorente sitúa en el Piamonte), "vino el dicho espíritu estándose paseándose en el campo los susodichos que le tuvieron miedo diciendo que habían visto cierta cosa que se fuesen de allí". Torralba les explicó de quién se trataba, que no era un espíritu maligno y que, por tanto, no debían tener miedo. Zúñiga llegó a pedir a Torralba poder verlo, pero éste le aclaró que no estaba en su mano obligarlo a mostrarse.

Preguntado Torralba “si el dicho espíritu es palpable y le ha tentado” respondió en el proceso que el personaje no consentía que lo tocaran. En cambio, también explicó que en cierta ocasión propinó un “empujón” que dejó “muy turbado” a un paisano de Cuenca que se llamaba Tomás de Silva, alias Salcedo, cuando paseaba con Torralba por el muelle de Nápoles.


De cuántos "vuelos" se habló

Nadie fue testigo de los presuntos vuelos de Torralba en compañía de Zequiel. Antes de su extraordinario viaje de ida y vuelta de Valladolid a Roma en 1527, que coincidió con el ”sacco di Roma” por parte de las tropas imperiales, ya habría hecho un viaje similar de Roma a Venecia en 1513. Aunque en un primer interrogatorio negó tales extremos, posteriormente acabó declarando lo siguiente (Fernández, 2018; Caro 1990 y 1992):

“Preguntado si el dicho espíritu Zequiel le ha transportado corporalmente a alguna parte y de la manera que lo lleva, dijo que hacía 15 años [es decir, en 1513] que el dicho espíritu llevó a este confesante desde Roma a Venecia queriendo hablar este confesante a un amigo suyo y que se llama Alejandro de Becara y asimismo estando en Valladolid el mes de mayo próximo pasado [mayo de 1527] habiéndole visto dijo el dicho Zequiel que de cómo aquella hora era entrada Roma y saqueada se lo dijo y este confesante se lo dijo a algunas personas y lo supo el emperador pero este confesante no lo creyó, antes, se reía de lo que decía y otra noche siguiente el dicho espíritu Zequiel viendo que no quería creer nada le persuadió que fuese con él que lo llevaría a Roma y lo volvería la misma noche y así fue que el dicho espíritu y este confesante salieron a las 4 horas de la noche paseándose hasta fuera de la villa de Valladolid y estando fuera le dijo el dicho espíritu no haber paura fidate de me [no tengas miedo, confía en mí] que yo te prometo que no tendrás ningún desplacer per tanto piglia a queso in mano [ten eso en la mano] y a este confesante le pareció que cuando lo tomó en la mano era un leño nudoso y dijo a este confesante cierra occhi [cierra los ojos] y cuando los abrió le pareció a este confesante ser tan cerca de la mar que con la mano la podría tomar y después le pareció cuando abrió los ojos como dicha tierra le pareció una grande oscuridad a manera de nube y después un resplandor donde tuvo este confesante un gran miedo y temor y el dicho espíritu le dijo noli timere bestia fieia [no temas bestia fiera], ho oqui [?].         

Así lo hizo este confesante y cuanto se acordó por espacio de media hora se halló en Roma en el suelo y le demandó a este confesante doui pensate che estate adesso [¿dónde crees que estas ahora?] y este confesante dijo que estaba en torre de Nona y allí contó este confesante que dio el reloj del castillo de san Ángel las cinco horas de la noche y así fueron este confesante y el espíritu paseando y hablando hasta torre de santa Ginia donde vivía el obispo de Copis Tudesco y vio este confesante sacar muchas cosas y vio y sintió todo lo que en Roma pasaba y de allí se tornó de la manera que dicho tiene ser espacio de hora y media hasta Valladolid que le tornó a su posada que es cerca del monasterio de San Benito y que estuvo con él después un poco y le dijo de aquí adelante me crees omini cosa valet [cuanto yo te diga].”

(Téngase en cuenta que, según Torralba,  Zequiel se expresaba en latín y en italiano.)

También hay que mencionar que, durante el proceso, su delator Diego de Zúñiga declaró como testigo que Torralba ya le había hablado en 1520 de “que iba y venía a Roma en una noche y que llevaría delante una guía” que “resplandecía como el fuego”. Zúñiga no recordaba si el viaje era cabalgando una caña u otra cosa.


Sobre el proceso y el motivo de la condena

"No se trata de una leyenda o tradición oral, estamos ante un caso real, un proceso inquisitorial a una persona, donde es juzgada y condenada por haber realizado un viaje extraordinario y haber tenido un espíritu a su servicio." (Fernández, 2018)

No está claro qué motivó a Diego de Zúñiga a denunciar a su antiguo amigo Eugenio Torralba ante la Inquisición. Lo cierto es que el inquisidor general entre los años 1523 y 1538, Alonso Manrique, reformó el tema de las denuncias por edicto, introduciendo seis capítulos sobre magia, adivinaciones y astrología. En uno de ellos solicitaba que se denunciara a las personas de las que se oyera decir que tenían espíritus familiares o que invocaran al demonio (Llorente, 1822; Fernández, 2018, pp. 71-72).

Según Caro Baroja (1992), “existen varios procesos de la Inquisición española contra escolares acusados de tener un espíritu familiar, y siempre fueron condenados porque los inquisidores consideraron que estos familiares, por mucho que dijeran los encausados que eran buenos, tenían que ser malos”. Torralba insistió en la bondad de Zequiel −salvo bajo tormento, cuando declaró que ya lo tenía por malo por ser la causa de su desgracia (Llorente, 1822; Fernández, 2018)− pero no le sirvió para evitar su condena. En opinión de Caro Baroja, el inquisidor de Cuenca “se limitó a proseguir el asunto del modo más jurídico que pudo y sin dudar (...) por un momento de que Zaquiel era un espíritu malo, de acuerdo con principios que se hallan expuestos en libros de Derecho inquisitorial”.


Posterior conversión en mito literario

Después del proceso, la figura de Torralba perduró en la literatura convertida en un mito, cuyos detalles guardaban poca relación con la historia original.

Treinta años después, Luis Zapata se ocupaba del asunto en el poema épico “Carlo famoso” (1566), donde Torralba era un nigromante famoso y Zaquiel un espíritu maligno con figura de viejo (Caro, 1992).

Pero, sin duda, la cita más famosa es la que le dedicó Miguel de Cervantes ochenta años después en el capítulo XLI de la "Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha" (1615), con intervención diabólica incluida: 

“... acuérdate del verdadero cuento del licenciado Torralba, a quien llevaron los diablos en volandas por el aire caballero en una caña, cerrados los ojos, y en doce horas llegó a Roma, y se apeó en Torre de Nona, que es una calle de la ciudad, y vio todo el fracaso y asalto y muerte de Borbón, y por la mañana ya estaba de vuelta en Madrid, donde dio cuenta de todo lo que había visto; el cual asimismo dijo que cuando iba por el aire le mandó el diablo que abriese los ojos, y los abrió y se vio tan cerca, a su parecer, del cuerno de la luna, que la pudiera asir con la mano, y que no osó mirar a la tierra, por no desvanecerse.”

Por citar un ejemplo más reciente, Ramón de Campoamor publicó en 1888 el poema “El licenciado Torralba, poema en ocho cantos”.


Inclusión del caso en Wonders in the Sky

¿Por qué incluyen Vallée y Aubeck este caso en su libro si la obra está dedicada a los “objetos aéreos inexplicados”?

Una de las reglas seguidas para incluir un caso en el libro fue ("regla 3"):

"El  fenómeno debe estar vinculado con un fenómeno aéreo o estar estrechamente relacionado con el contacto con un objeto aéreo o una entidad no humana. También aquí hemos relajado las exigencias al remontarnos atrás en el tiempo."

De todas maneras, los autores admitían que incluir este tipo de casos en que aparecen entidades no asociadas a fenómenos aéreos es problemático. Por un lado, habrían preferido evitarlos para que el lector no acabara pensando que detrás de los fenómenos hay necesariamente determinados tipos de entidades. Pero, por otro lado, creían necesario informar al lector de que los relatos de interacción con entidades sobrenaturales han coexistido con los informes sobre fenómenos aéreos a lo largo de la historia. En la práctica, optaron por retener sólo los ejemplos en que la interacción tuviera “una especial relevancia para el fenómeno global”. Distinguir los relatos ficticios de los auténticos es hoy tarea imposible −señalaban− pero incluirlos todos no era una opción práctica, dado su elevado número. Además, habría desvirtuado el propósito del catálogo, centrado en los testimonios de objetos o fenómenos aéreos.

Aun así, la cuestión de los criterios de inclusión no parece haber quedado totalmente consensuada entre los propios autores. Uno de los ejemplos incluidos en el libro (caso nº 82, en torno a 1050,  Vinland, Newfoundland) recoge la aparición de una mujer vestida de negro relatada en una saga islandesa. No obstante, hacen constar que para uno de los autores podría ser considerada “una historia de fantasmas más que un caso OVNI”, mientras que el otro defiende que "numerosos informes modernos de visitas alienígenas entran dentro de esta misma categoría y siguen idéntico modelo".

El caso de Eugenio Torralba ya ha sido relacionado en otras ocasiones con la temática ufológica. Por ejemplo, Salvador Freixedo (1978) calificaba el caso de “contacto extraterrestre” entre comillas, pues consideraba que “lo que mucha gente llama “extraterrestres“ probablemente no sean sino manifestaciones de entidades que no proceden de fuera de la Tierra, sino de otros niveles de existencia de nuestro mismo planeta”. Como han hecho otros ufólogos, destacaba que la descripción del misterioso ser como “muy blanco y muy rubio” coincide con “lo que muchos de los modernos contactos nos dicen de los personajes que los visitan o que los transportan en sus naves”.


Opiniones sobre el caso 

En su "Historia crítica de la Inquisición española", el sacerdote Juan Antonio Llorente calificaba a Torralba de “gran embustero y loco”, señalando que en sus declaraciones incurrió en contradicciones “como acontece a los que mienten mucho en diferentes tiempos y circunstancias”. Llorente se mostraba sorprendido por “la temeridad del reo, en el empeño de hacer creer sus cuentos como sucesos verdaderos, aun a costa de más de tres años de prisión, y del tormento de cuerda”. Lo consideraba un ejemplo de lo que puede llegar a ocurrir cuando alguien se empecina en “adquirir un renombre famoso por algún rumbo” sin importarle las últimas consecuencias (Llorente,1822).

A finales del mismo siglo XIX, Marcelino Menéndez Pelayo describió a Torralba como el único "hombre de ciencia español" del que tenía noticia "que pueda ser calificado plenamente de nigromante docto a la vez que de escéptico y cuasi materialista" (Menéndez, 1880). En su opinión era, además, "un loco de atar", añadiendo que "así lo entendió la Inquisición, y por eso no perdió el tiempo en atormentarle ni quemarle" (Menéndez, 1879).

Posteriormente, Julio Caro Baroja puntualizaría: “Sí le atormentó —hay que corregir— y si fue considerado loco o no, no se puede inducir del proceso extractado” (Caro, 1992). Para dicho antropólogo, el doctor Torralba –“médico, taumaturgo, cabalista y neoplatónico, italiano de formación”− fue “el mago más famoso del Renacimiento español o hispano-italiano” y un paradigma de lo que él denominaba “personificación”:

“En todo caso Torralba queda también como un enigma psicológico, como un mitómano que pretende personificar viejas leyendas sobre viajes extraordinarios, como las que corrieron en la Edad Media y el Renacimiento, y que vive vinculado a Zaquiel en forma nunca vista en sociedades o, mejor, asociaciones de hombre y espíritus en la España renacentista, pero aceptada desde época antigua en otros países y otros medios. No puede sostenerse tampoco que fuera un loco a secas, como pretendió Menéndez Pelayo, so pena de incluir en esta categoría a cantidad de hombres conocidos del siglo III al XVI.”


Precedentes de la historia del "vuelo"

En efecto, el viaje extraordinario a Roma asistido por un demonio tiene una larga tradición que arranca en la Edad Media. Así pudo comprobarlo Benito Jerónimo Feijoo (1742 y 1745) cuando, habiendo oído hablar de la transportación mágica del obispo de Jaén, encontró constancia de un “viaje” similar en la Crónica general de Alfonso X (1906, p. 206), pero atribuido a un obispo galo-romano, San Antidio de Besanzón. Feijoo constató que esta versión del relato procedía de la Chronographia de Sigeberto de Gembloux, al tiempo que daba noticia de otra versión protagonizada por San Máximo, obispo de Turín. 

Pero no son estos los únicos precedentes que restan originalidad a los “vuelos” de Torralba. Menéndez y Pelayo (1880) resumía así las andanzas de un personaje prácticamente contemporáneo al doctor conquense, pero algo anterior:

"Una historia algo parecida [a la de Torralba], pero no confirmada, como ésta, por documentos judiciales y auténticos, cuentan en Navarra y la Rioja (tierras clásicas de la brujería española) del cura de Bargota, cerca de Viana, que hacía extraordinarios viajes por el aire, pero siempre con algún propósito benéfico o de curiosidad, v. gr., el de salvar la vida a Alejandro VI contra ciertos conspiradores, el de presenciar la batalla de Pavía, etc., todo con ayuda de su espíritu familiar, cuyo nombre no se dice."

(Para más detalles, ver Llorente (1822) y Caro (1992).)

Prudencio de Sandoval (obispo de Pamplona a principios del siglo XVII) refería en su Historia de la vida y hechos del emperador Carlos V (1618) una demostración pública del vuelo de una bruja con ayuda de un ungüento que habría tenido lugar en Navarra en 1527, es decir, en el mismo año del famoso viaje de Torralba a Roma. Obviamente no existen actas dando fe de este inverosímil acontecimiento −por cierto, anterior a Sandoval−, pero su simple mención como hecho "histórico" permite entender que, para muchos, en la mentalidad de la época, los viajes aéreos de los que hablaba Torralba o los del cura de Bargota no debían de parecer tan descabellados.

De hecho, en pleno Siglo de las Luces, el padre Feijoo aún pudo interrogar (y desenmascarar) a un tal Pedro Moreno que, inspirado al parecer por la historia del obispo de Jaén, andaba contando haber hecho el viaje de Oviedo a Madrid con prodigiosa rapidez, con ayuda de un báculo que le entregó un misterioso fraile (Feijoo, 1742).


Conclusiones

En el siglo XVI llegó a haber división de opiniones sobre el carácter de los vuelos de los brujos. ¿"Son llevados corporalmente por el aire" por los demonios? ¿O bien "es ilusión o engaño con que el demonio se lo hace creer en sueños o en vigilia"? (Arce de Otálora, 1995)

Aquella controversia no desentonaría hoy con la que se da en algunos círculos ufológicos y paraufológicos. ¿Son los contactos con extraterrestres lo que aparentan o son fantasmagorías inducidas en las mentes por algún agente no humano? Historias como la de Torralba son contempladas a la luz de las historias de nuestros días para intentar demostrar que ese agente extrahumano ha estado interviniendo a lo largo del tiempo, siendo interpretado en cada época de acuerdo a los parámetros culturales y religiosos del momento.

Sin embargo, en casos como el del doctor Torralba es mucho más realista aterrizar en el terreno de las explicaciones puramente antropológicas, teniendo en cuenta la absoluta falta de pruebas de los presuntos hechos maravillosos, los precedentes de la historia, la trayectoria vital del protagonista, el entorno en el que se desenvolvía y la mentalidad de la época.

La única incógnita que razonablemente persiste es cuánto de superchería o impostura y cuánto de mitomanía o trastorno psiquiátrico pudo haber en el caso de Torralba. Por otro lado, ésos y no las intervenciones alienígenas serían los únicos nexos de unión −puramente humanos− con las actuales historias de contactados.


Referencias

Fernández Carrasco, Eulogio (2018). La Inquisición: Procesos y autos de fe en el Antiguo Régimen. Editorial Sanz y Torres (Alcorcón, Madrid).

Llorente, Juan Antonio (1822). Historiacrítica de la Inquisición de España (vol. 3).  Imprenta del Censor (Madrid).

Caro Baroja, Julio (1990). Localización,personificación y personalización de las leyendas. Gazeta de Antropología, nº 7. Universidad de Granada (Granada).

Caro Baroja, Julio (1992). Vidas mágicas e Inquisición  (vol. 1). Ediciones Istmo (Madrid).

Menéndez Pelayo, Marcelino (1879). La ciencia española: polémicas, indicaciones y proyectos. Imprenta Central a cargo de Víctor Saiz (Madrid).

Menéndez Pelayo, Marcelino (1880). Historia de los heterodoxos españoles (vol. 2). Librería Católica de San José (Madrid).

Zapata, Luis (1566). Carlo Famoso. Ioan Mey (Valencia).

Cervantes Saavedra, Miguel de (1615). El ingenioso hidalgo donQuijote de la Mancha, segunda parte, capítulo XLI. Francisco de Robles (Madrid).

Campoamor, Ramón de (1888). El licenciado Torralba. Fernando Fe (Madrid).

Freixedo, Salvador (1978). “Extraterrestre” del siglo 15. Mundo Desconocido, nº 22 (abril 1978), pp. 18-21.

Feijoo, Benito Jerónimo (1742). De la transportación mágica del Obispo de Jaén. Cartas eruditas y curiosas, tomo primero, carta XXIV.

Feijoo, Benito Jerónimo (1745). Nuevas noticias en orden al caso fabuloso del Obispo de Jaén. Cartas eruditas y curiosas, tomo segundo, carta XXI.

Alfonso X (1906). Primera crónica general: estoria de España que mandó componer Alfonso El Sabio y se continuaba bajo Sancho IV en 1289 (edición de Ramón Menéndez Pidal), p. 206. Bailly-Bailliere e Hijos (Madrid).

Riquer, Jeneze (2020). Iberia legendaria (56). San Antidio y el diablo. Rinconete, 19/2/2020. Centro Virtual Cervantes.

Sandoval, Prudencio de (1618). Historia de la vida y hechos del emperador Carlos V (vol. 1), libro XVI, sección XV. Bartholome Paris (Pamplona).

Arce de Otálora, Juan de (1995). Coloquios de Palatino y Pinciano (vol. 2), p. 1262. Turner-Biblioteca Castro (Madrid). Citado en: Vian Herrero, Ana (1997). Transformaciones del pensamiento mágico: el conjuro amatorio en la "Celestina" y en su linaje literario. Cinco siglos de "Celestina": aportaciones interpretativas, p. 236. Universitat de València (Valencia).


Manuel Borraz y Juan Carlos Victorio


viernes, 18 de junio de 2021

Sobre el humanoide que se coló en una instalación militar

El pasado día 13 de mayo, DMAX emitió el documental "Ovnis y militares", de la serie Extraterrestres: están entre nosotros, presentado por el periodista Lorenzo Fernández Bueno. En el mismo, se expuso un incidente espectacular ocurrido en el interior de una base militar española.

Según el reportaje, un OVNI fue visto sobre el Escuadrón de Vigilancia Aérea nº 4 (EVA 4), ubicado en Roses (Girona), en la noche del 25 de marzo de 1971. Cuando desapareció, un humanoide (al parecer, relacionado con el OVNI) penetró en la instalación militar y fue repelido a tiros por dos soldados de guardia. El extraterrestre, en su huida, reventó la primera verja metálica que delimitaba la base. A falta de un enlace a dicho programa, pongo este video tomado de Twitter.

Jesús Jofre Milá, testigo principal, relatando el incidente en DMAX

En la publicidad mediática que se hizo de la serie unos días antes de su emisión se señaló, entre otras cosas:

El escritor, periodista y divulgador Lorenzo Fernández Bueno regresa a DMAX para liderar esta nueva investigación que permita hallar las pruebas definitivas para esclarecer la verdad sobre la presencia de OVNIS y de supuesta vida extraterrestre mucho más cerca de lo que podemos imaginar. [...] Desde una perspectiva rigurosa y aportando datos, ‘Extraterrestres, ellos están entre nosotros’ ofrece una información documentada y contextualizada de estos sucesos, y es la serie más completa que jamás se ha realizado sobre la historia de los OVNIs en España (El Confidencial, 7 de abril de 2021). (El resaltado es mío)

Como la historia me llamó la atención, me puse a buscar información sobre la misma y resulta que hay documentación relevante que se soslayó en la emisión de DMAX.

Por ejemplo, la trayectoria vital de Jesús Jofre a partir del incidente de 1971 (contactismo, Nueva Era, etc.). En este enlace se puede ver su curriculum. Además, ha publicado un libro relatando la historia ocurrida en el recinto militar y su posterior andadura mística. La primera versión se titula: CONTACTO OVNI mi experiencia personal y en el año 2014 una segunda versión, ampliada, titulada Contacto con Sharhim: Un ser de quinta dimensión. En los enlaces se puede acceder al prologo, introducción y principio del libro.

 

Otra información, en mi opinión importante, que por lo visto también se les olvidó mencionar a los autores del documental es que, esta historia ya se publicó hace cuarenta y nueve años. Concretamente en la revista Algo, nº 193, de enero de 1972. Antonio Ribera, en Los doce triángulos de la muerte, pp. 119-123 (1976), también cita el caso basándose en el artículo de Algo.

Gracias a Vicente-Juan Ballester Olmos dispongo de toda la información del incidente que tiene en sus archivos. Además del mencionado reportaje de Algo, hay, entre otros datos, un informe del IIEE y otro del CEI (investigaciones de primera mano realizadas en abril de 1971 y en 1979). Gracias también a Manuel Borraz por facilitarme un trabajo sobre el suceso que desconocía. Se trata de un artículo de Emma P. Rodríguez, El cas de l’humanoide del Puig Peni demarç de 1971, publicado en Nous Papers d'Ovnis, nº 5 (diciembre 2018), CEI, pp. 32-68.

El trabajo de Emma P. Rodríguez es crítico, muy completo y resulta esclarecedor.  Aparte de difundir dicho artículo, poco más puedo añadir sobre el caso. De todas formas, intentaré exponer la información relevante que hay sobre el mismo para mostrar si los hechos relatados son tan extraordinarios como se contaron en la emisión televisiva.

Versión actual de Jesús Jofre

Empezaré con un resumen del suceso tal y como lo cuenta actualmente Jofre en sus libros y entrevistas. En la noche del 25 de marzo de 1971, un OVNI es visto sobre la base militar (observado por Jofre, Alberto y Lalo). Cuando "la nave" desapareció, Jofre vio un resplandor verde tras las casetas de microondas. 

 
El OVNI sobre el EVA 4 (Jofre, 2014) 

Se acercó con Alberto, que llevaba al perro Fiero sujeto con una correa (por lo visto, Lalo se fue al cuerpo de guardia para ver si se había detectado algo en el radar). Un extraño parloteo invadió la mente de Jesús y a continuación, oyeron un ruido como de alguien que se acercaba a ellos. La oscuridad era total y no se veía nada a cinco o seis metros. Al fin, pudieron distinguir una figura humana muy alta, de 2,20 metros, que se les echaba encima.

(Jofre, 2014) 

Cuando estaba a unos pasos de los testigos le dieron el alto y como no hizo caso, le "cosieron" a tiros con un cetme y una pistola. El humanoide dio media vuelta y salió huyendo. Se escuchó un golpe fuerte contra la valla metálica y luego silencio. Al inspeccionar la cerca encontraron que faltaba un trozo, como si alguien la hubiese reventado al chocar contra ella, y los bordes estaban negros, parecían como chamuscados. 

El humanoide dentro de la base militar (Jofre, 2014)

Mientras explicaban lo sucedido a sus compañeros, Lalo les advirtió de que el OVNI había aparecido de nuevo. Todos vieron como "la nave" descendía a gran velocidad hacia el mar dejando una breve estela. Lalo, que estaba en una posición más avanzada, vio como la bola de luz se estrelló contra el mar como un gran flash, que le cegó.

El radar no detectó la presencia del OVNI. Por lo visto, nadie les creyó pero en la noche del 27 de marzo, un OVNI similar al de la noche del 25 apareció estático en el cielo durante tanto tiempo que toda la guarnición pudo observarlo. En la noche del 29, el OVNI volvió a aparecer.

Miguel Pedrero publicó un artículo sobre el caso: Ovnis y 'extraterrestres' en una base militar española, soldados disparan contra un humanoide, en la revista Año Cero, nº 229, agosto 2009. 

Cuenta la misma historia y pone nombre a dos testigos: Anselmo P. y Luis Solá. Termina el artículo señalando que los ovnis regresaron a la base en 1991, concretamente en la madrugada del 13 de septiembre. El informe fue desclasificado por el MOA en 1996 y se puede leer aquí. Parece que el estímulo de la observación fue un proyector de luz de alguna discoteca de la ciudad. Al final incluye un texto, en un recuadro, que no tiene desperdicio: 

En este video, Iker Jiménez y Miguel Pedrero entrevistan a Jesús Jofre (año 2009) donde el relato del susodicho es idéntico. 

 

La versión en Algo

A continuación, la narración que hizo el testigo principal hace cuarenta y nueve años. En la revista Algo, nº 193, enero de 1972, se publicó un articulo titulado: Observaciones desde una base de radar, firmado por un tal Ficher. De la lectura de dicha reseña se deduce que Ficher era el seudónimo de  Jesús Jofre. 

 

En esta primera versión del testigo aparecen discrepancias significativas con el relato que hace actualmente. He subrayado las más relevantes en color verde. Por ejemplo, el perro se llama Narvik en lugar de Fiero y el destello que cegó a uno de los soldados, se produjo antes del tiroteo: 

Pedrero, en el vídeo enlazado más arriba (minuto 14:32) y en Año Cero, cuenta la visión del flash de la siguiente manera: "un objeto de grandes dimensiones, oscuro, que impactó contra el mar, contra la bahía de Rosas y generó una explosión luminosa enorme". Y dice que ocurrió al mismo tiempo, o después, que los disparos.

Jofre, en su libro, narra el incidente de esta forma, ubicándolo después del tiroteo: 

Siguiendo con el relato publicado en Algo, Ficher siente "como si el ambiente estuviese cargado de electricidad". En la versión actual es "ese extraño parloteo volvió a invadir mi mente". Y ahora viene lo más interesante, lo del humanoide:

Asimismo, no menciona nada sobre la verja metálica reventada. Termina el artículo refiriendo una serie de observaciones OVNI ocurridas en la base a lo largo del año 1971.

Versión del IIEE

Ficher señala que dos miembros del CEI de Barcelona acudieron a investigar atraídos por los rumores. Eran Ramón Navia y Alberto Vallés. Por lo visto, no entregaron el informe correspondiente a la asociación citada y poco después se marcharon de la misma fundando el IIEE. Doce años después publicaron un articulo en Espacio Compartido, 9, febrero 1983: Qué sucedió en Rosas...?

Apuntan que los acontecimientos ocurrieron el mes anterior a su visita. Por lo que resulta que la encuesta la realizaron en abril de 1971. No dan nombres ni fechas. Resumo los hechos recogidos por los dos ufólogos. A las 00:10 horas de un día indeterminado, los soldados estaban viendo la televisión y uno de ellos salió al exterior. Al rato, entró a la carrera en el barracón dando aviso de que fuera había un OVNI. Después, cuando el objeto luminoso desapareció:

Al mismo tiempo, se produjo una gran excitación en los perros y tuvieron que avisar al encargado de los mismos para que los calmase. Luego se dieron cuenta de que la puerta de la perrera miraba en la dirección donde se produjo el destello. "Durante esa noche, no se produjo ningún otro acontecimiento, pero se mantuvo una alerta especial, por si fueran reiterativos." (el resaltado es mío).

En noches sucesivas se repitieron las observaciones de extrañas luces que evolucionaban muy cerca de las instalaciones y que fueron confirmadas por oficiales y soldados de guardia durante esas fechas. Pero lo más destacable es lo que le ocurrió a un soldado en una de esas noches. 

Al día siguiente se efectúo una rastreo para esclarecer el extraño suceso. Examinaron la verja metálica por si algún animal estuvo merodeando por la zona  pero no encontraron ninguna huella ni rastros en la valla. Los perros se mostraron alterados después del tiroteo. No se hizo ninguna declaración oficial.

Versión del CEI

En 1979, Antonio Gudel y Diego Fuentes (del CEI) entrevistaron a uno de los testigos, Pedro Claret Llardó. El informe que realizaron está fechado el 13 de marzo. A continuación, un resumen de los acontecimientos según esta versión.

Hacia las dos de la mañana, Claret es despertado por el teléfono y le dicen que llame al sargento de guardia que en la cima del monte Pení sucedía algo anormal. Cuando subieron, el cabo de la Policía Aérea les explicó que habían visto un extraño objeto sobre los radares. Miraron hacia arriba y todavía pudieron verlo. Era un cuerpo que brillaba muchísimo.

Claret refiere el asunto de los disparos por el testimonio del propio afectado, el Policía Aéreo de guardia esa noche Anselmo Pi, y por el resto de componentes de la guardia:

A la mañana siguiente se revisó minuciosamente la zona y no encontraron ninguna señal o huellas de la misteriosa presencia ni de ningún animal. Se dieron cuenta, después de los hechos, que los perros ladraban de forma desacostumbrada y lo relacionaron con el incidente. El Sr. Claret declara que no hubo ninguna encuesta oficial.

Elementos discordantes que saltan a la vista

Resulta que el testigo principal no fue Jesús Jofre. Los testigos, entre los que se encontraban Jofre, Solá y Pí, explicaron a los encuestadores del IIEE y del CEI que fue Anselmo Pí el que realizó los disparos y, además, que estaba sólo.

IIEE y CEI (1971 y 1979) coinciden en que fue Pi el que vio el bulto después de salir de la garita a investigar un ruido extraño y no porque Jofre viera una luz verde, dato que el susodicho tampoco menciona en el artículo de Algo.

Según el IIEE, el flash que cegó a Solá ocurrió en una noche diferente a la de los disparos.

En la versión de Jofre en Algo y en las del IIEE y CEI se indica que no se encontró ninguna evidencia o huellas del supuesto bulto. Sin embargo, en la versión actual se dice que falta medio metro de valla, dato relevante que resulta incomprensible que no lo recojan las fuentes iniciales.

Según la versión actual, Anselmo Pi a la vez que disparaba su fusil  sujetaba al perro con la correa (que tiraría de la misma para ir a por el presunto intruso). Asunto complicado sólo con dos manos y en un momento de gran tensión emocional.

Conclusión

En las primeras versiones no se habla de humanoide. La descripción de Ficher en Algo es: "creí ver un bulto". En el informes del IIEE, Pi "tuvo la impresión de que había alguien o algo en las cercanías, al girarse observó un cuerpo oscuro de talla superior a la de un hombre normal". En el informe del CEI, Pi "tuvo la 'sensación' de una presencia física en la zona, viendo como un cuerpo oscuro de dimensiones superiores a las de un hombre [...] Aunque debido al estado anímico del centinela, y la precipitación de los acontecimientos no puede asegurarse objetivamente tales hechos...".

Es a partir del año 2009 cuando aparece en el relato un humanoide de más de dos metros de altura, embellecido con detalles como un cinturón con un emblema triangular luminoso. Además, el extraterrestre está dibujado a contraluz (ver boceto más arriba). Si la noche era de total oscuridad ¿como es posible que la figura estuviera a contraluz?

Por otra parte, en el trabajo de Emma P. Rodríguez, enlazado al principio, se señala: "Pero es que además, sabemos por soldados presentes en la base que la historia del humanoide es una adición moderna al relato de los hechos." 

De este enlace están tomados los dos comentarios que pongo a continuación. El número 12 corresponde a un militar profesional que prestó servicio en el EVA 4 en el momento de los acontecimientos.

  

Sin humanoide, esta historia se queda únicamente con una serie de observaciones de objetos luminosos en el cielo de un interés relativo ya que, la mayoría podrían ser confusiones con astros y meteoros. Precisamente, por esas fechas estaba en el cielo el planeta Júpiter, muy llamativo por estar cerca de su oposición (23 de mayo). Salía por  el ESE sobre las 0:10 horas.

Según el relato publicado en Algo, el OVNI que se vio a las 12:30 de la noche del 25 de marzo estaba "a la altura por donde aparece Marte". Si se interpreta como "en la dirección por donde aparece Marte", el planeta Júpiter estaba justo en esa dirección a la hora citada, con una coloración anaranjada por estar cerca del horizonte. Aunque Ficher menciona a Marte y conocía por dónde salía, parece ser que no estaba al tanto de la presencia nocturna de Júpiter.

La repetición de los avistamientos del OVNI durante varias noches, al parecer por la misma zona del cielo y con la misma apariencia, coinciden con las apariciones nocturnas de dicho planeta, que sería visible o no según la condiciones atmosféricas reinantes.

En el documental de DMAX, los ufólogos insistieron en que el incidente sigue sin desclasificarse y, por lo tanto, hay ocultamiento de lo hechos para no dar explicaciones de los mismos.

Vicente-Juan Ballester Olmos escribió, en el año 1989, al responsable del EVA 4 preguntando por la veracidad de los hechos. No recibió respuesta. En 1991 consultó al jefe de Seguridad de Vuelo del CGEA y custodio de los expedientes clasificados. No había ningún expediente con fecha 25 de marzo de 1971 en el EVA 4. En 1993, en plena desclasificación, escribió al jefe del MOA facilitando una relación de casos ovni presuntamente acaecidos en instalaciones militares. En dos ocasiones, el MOA solicito un rastreo de la información y del EVA 4 no hubo respuesta.

Los informes del IIEE y del CEI ya dicen que no se realizó ninguna encuesta oficial. Creo que lo más razonable es pensar que si no hay expediente desclasificado sobre el incidente es porque no hubo investigación alguna.

 

miércoles, 30 de diciembre de 2020

Maravillas en el cielo (7): El Puig, 1237

El caso numero 111 del libro Wonders in the Sky describe la observación de una flota de siete luces misteriosas que se vieron durante cuatro sábados consecutivos cayendo en El Puig (Valencia), en el año 1237. El texto incluye los símbolos: Luz aérea no identificada y fenómeno con evidencia física. 



Resulta significativo que esta historia no figure en ninguna crónica de la época. El Llibre dels feits, obra dictada por el rey Jaime I de Aragón que dedica numerosos capítulos a narrar la conquista de Valencia, no menciona estos supuestos hechos. En cambio, sí se refiere a las vicisitudes del castillo ubicado en el cerro ("puig" en valenciano) que “los sarracenos llamaban Enesa y los cristianos Puig de Cebolla, y ahora tiene el nombre de Puig de Santa María” (Zuriaga, 2005; p. 279). El monarca también relata que, cuando se encontraba en El Puig a principios de 1238, prometió ante el altar de la iglesia de Santa María que no pasaría a Teruel hasta haber tomado Valencia, un altar donde ya podría haber habido una imagen de la Virgen aunque no se mencione de forma expresa (Mocholí, 2018; p. 179). 

En todo caso, la primera alusión explícita a la veneración de una imagen de la Virgen del Puig la encontramos en la Chronica de Ramón Muntaner al indicar, en su capítulo XXXIII, que cuando Jaime I asistió al Concilio de Lyon de 1274 se detuvo a visitar a la Madona Sancta Maria del Puig en su primera etapa de viaje (Zuriaga, 2019; p. 9). El modesto templo original -cuya custodia había sido entregada a la Orden de la Merced en 1240- fue reconstruido en el siglo siguiente y constituyó la semilla del posterior monasterio de Santa María del Puig.

En agosto de 1237 tuvo lugar la batalla del Puig que impidió que los musulmanes reconquistaran la fortaleza. Este episodio histórico ha sido asociado con otro hecho prodigioso: la aparición en el campo de batalla del mismísimo San Jorge en apoyo de los combatientes cristianos. Hay que advertir que esta aparición tampoco es mencionada en el Llibre dels feits, siendo la primera fuente conocida la crónica de San Juan de la Peña de finales del siglo XIV.

El culto mariano en El Puig está tempranamente atestiguado, como ya hemos visto, pero por lo que respecta concretamente al hallazgo de la imagen de la Virgen, las referencias que nos han llegado son más recientes, empezando por una mención documental de 1448 que solamente indicaba: "se dice que fue encontrada aquí en El Puig, cuando se conquistó esta tierra" (Mocholí,2018).

 

La siguiente xilografía de la primera mitad del siglo XVI ("LLoes e Goigs a la Verge María"), que muestra la batalla del Puig y la intervención de San Jorge así como al rey Jaime I encomendándose a la Virgen, sería la primera representación conocida de la Virgen del Puig bajo una campana (Zuriaga, 2005;p. 280, imagen nº 005251).

 



Pero el primer relato detallado del hallazgo que nos ha llegado lo encontramos en una obra de Pere Antoni Beuter de mediados del siglo XVI que describe las luces como "lumbres" (Beuter, 1551; cap.31, f. 90 r):

...estando velando las guardas, vn sabado, parescioles que descendian vnas lumbres del cielo y se entravan en el lugar do agora es el cabo del altar dela yglesia del Puig y da[n]dose acato desto aduirtieron que cada sabado descendían siete vezes dende la hora que anochescia hasta la media noche.

 

 

El descubrimiento de la imagen de Nuestra Sra, del Puig relatado en la "Segunda parte de la crónica general de España" de Beuter (1551). 


La posterior versión de Tirso de Molina que citan Vallée y Aubeck  (incluida en su Historia general de la Orden de Nuestra Señora de las Mercedes, un manuscrito de 1639 no publicado hasta 1973) coincide en lo principal pero difiere en los detalles:

...las centinelas y custodias de el castillo repararon que cada sáuado, a la media noche, vajaba desde su firmamento vna esquadra de estrellas luminosas, que, siete en número, consecutiuamente se asentaban sobre la cumbre más vecina a la dicha fortaleza, en el mismo sitio donde agora yaze nuestro monasterio. 

La aparición de luces que revelan la existencia de una imagen escondida de la Virgen es  un tema recurrente en las leyendas sobre hallazgos marianos. Ya hemos tenido ocasión de tratar el descenso de una luz durante cuatro sábados consecutivos en Montserrat (el sábado es el día consagrado a la Virgen María) y la reiterada aparición de unas estrellas que caían en un cerro en Estella, sin olvidar las "luces sobrenaturales" de Santiago de Compostela, que preceden en el tiempo a las leyendas marianas.

Aparición de la Virgen del Puig a San Pedro Nolasco, por José
Ignacio Cobo y Guzmán (1666-1746).

Aunque no hay forma de verificarlo, en el caso de El Puig se ha llegado a sugerir que la mención específica de siete estrellas podría estar inspirada en un pasaje del Llibre dels feits donde el rey Jaime I relata su observación de un eclipse solar cuando regresaba de Montpellier, hacia el mediodía del 3 de junio de 1239: "el más grande que jamás hayan visto y que recordaran los hombres [ ... ] porque todo el sol cubrió la luna y se podían ver bien siete estrellas en el cielo" (Sigaut, 2000).

En cuanto al detalle de la campana, hemos intentado seguirle la pista elaborando una lista de imágenes de la Virgen que, según se cuenta, fueron halladas bajo una campana. Indicamos para cada caso la advocación, el lugar (población y provincia), la supuesta fecha del descubrimiento (según la tradición) y una breve indicación de la causa o circunstancia del hallazgo (en algunos casos existen relatos contradictorios al respecto):

A) Mare de Déu del Puig (El Puig, Valencia), 1237: siete luces -estrellas- descendían del cielo.

B) Mare de Déu del Dó (Alfafar, Valencia), 1238: siete estrellas descendían del cielo.

C) Mare de Déu de Gràcia (Gorga, Alicante), hacia1276: siete estrellas que caían del cielo.

D) Nuestra Sra. de la Peña (Calatayud, Zaragoza),1120: una estrella señalaba su situación.

E) Mare de Déu del Patrocini (Foios, Valencia): sonido de la campana.

F) Mare de Déu de la Misericordia (Burriana,Valencia): sonido de la campana.

G) Mare de Déu de la Salut (Xirivella, Valencia),1595: sonido de la campana.

H) Nuestra Sra. de Monserrate (Orihuela, Alicante),1306: sonido de la campana.

I) Nuestra Sra. del Almuerzo (Narros, Soria),principios s. XIII: sonido de la campana.

J) Mare de Déu de l'Olivar (Alaquàs, Valencia), hacia 1300: encontrada al arar un campo.

K) Nuestra Sra. del Collado (Santisteban del Puerto,Jaén), 1232: encontrada al arar un campo.

L) Nuestra Sra. de Guadalupe (Úbeda, Jaén), 1381: lugar sugerido por voces y luces o encontrada al arar un campo.

M) Nuestra Sra. de la Coronada (Jaén), s. XIII: encontrada al labrar un campo.

N) Nuestra Sra. del Alcázar (Baeza, Jaén), 1227: encontrada en un socavón de una casa o al arar un campo.

O) Nuestra Sra. de la Encarnación (Peal de Becerro,Jaén): encontrada al arar un campo.

P) Nuestra Sra. de los Remedios (Ibros, Jaén): encontrada al extraer barro.

Q) Nuestra Sra. de los Remedios (Santo Tomé, Jaén): desprendimiento de tierra.

R) Nuestra Sra. de Consolación (Castellar, Jaén).

S) Nuestra Sra. de Miramonte (Ardisa, Zaragoza), s.IX: repetidas visitas de una cabra a una cueva.


En todos los casos la imagen se habría encontrado enterrada, salvo en los ejemplos H y S (escondida en una cueva) y F (sumergida en una laguna).

 

A continuación hemos representado su ubicación en el mapa, indicando:

 

- en rojo, los hallazgos motivados por la aparición de “estrellas” que señalaban el lugar;

- en azul, los casos en que un sonido de campana condujo al descubrimiento;

- en verde, los hallazgos propiciados por trabajos en el campo o un desprendimiento de tierra;

- en negro, otros casos o bien ejemplos sin información.

 

 


 

Salta a la vista el “efecto contagio” de la tradición de la Virgen del Puig en el área valenciana, aunque sólo encontramos las siete estrellas descendentes en otros dos casos (Alfafar y Gorga). En otros casos levantinos, el elemento revelador pasa a ser el sonido de la campana.

También destaca la concentración de este tipo de relatos sobre imágenes halladas bajo una campana en otra área muy reducida, la provincia de Jaén. Pero, en este caso, con un peculiar predominio de hallazgos fortuitos mientras se araba un campo.

La mayoría de estas historias españolas de "apariciones marianas" -elaboradas a posteriori para dar cuenta de la veneración de una imagen de la Virgen en un determinado lugar- afirman que las imágenes halladas habían sido previamente escondidas al producirse la conquista árabe (Rodríguez, 2014). Sin embargo, no  hay pruebas de tan amplia devoción a María antes de la invasión, es decir, en la época visigoda. Por otra parte, el estudio de las imágenes que se conservan revela invariablemente que son de épocas más recientes (la sorprendente Virgen del Lledó -una diminuta efigie de imposible datación, entronizada como patrona de Castellón de la Plana-  podría ser la excepción que confirma la regla).

 

La imagen de la Virgen del Puig no es una estatua sino un mediorrelieve policromado, de estilo bizantino, cincelado en una losa pétrea de casi un metro de alto. Algunos autores remontan su llegada a El Puig al siglo VI para no contradecir la tradición. Sin embargo, la mayoría de expertos en historia del arte han coincidido en retrasar su origen a la Baja Edad Media (aunque sin ponerse de acuerdo en el periodo concreto, en una horquilla que va del siglo XIII al XV), atribuyéndole una procedencia italiana. Daniel Benito Goerlich ha señalado la extraordinaria similitud del icono de El Puig con un relieve bizantino de la Theotokos Aniketos ("Madre-de-Dios Invencible" en griego), probablemente del siglo XIII, que se encuentra en la Capilla de San Zenón de la basílica de San Marcos de Venecia (Serra, 2014).

 

 A la izquierda, la imagen de la Virgen conservada en el Monasterio de Sta. María del Puig. A la derecha, Theotokos Aniketos de la basílica de S. Marcos de Venecia


La ausencia de noticias contemporáneas a los supuestos hechos, su afinidad con relatos legendarios similares y la datación de la imagen, que contradice la versión tradicional, nos llevan a concluir que la historia del descubrimiento de la Virgen del Puig tiene un carácter legendario y no refleja hechos reales. Por consiguiente, no tiene sentido considerarla como un ejemplo de manifestación de "luces aéreas no identificadas" con "evidencia física", como plantea  el libro Wonders in the Sky.

 

 

Referencias:

 

Zuriaga Senent, Vicent F. (2005). La imagen devocional en la orden de Nuestra Señora de la Merced: tradición, formación, continuidad y variantes (tesis doctoral Hª del Arte). Universitat de València (Valencia).


Zuriaga Senent, Vicent F. (2019). El rey fundador: Jaume I en la iconografía mercedaria. Potestas, Nº 15, pp. 7-32. Universitat Jaume I (Castellón de la Plana).

Muntaner, Ramón (1558). Chronica, o descripcio dels fets e hazanyes del inclyt Rey don Jaume Primer. Viuda de Joan Mey Flandro (Valencia). (Versión impresa del manuscrito escrito entre 1325 y 1328.) 

Mocholí Martínez, María Elvira (2018). La Virgen de la Seo y otros iconos reales en la Ciudad de Valencia. Codex aquilarensis, Nº 34, pp. 169-182. Fundación Santa María la Real (Aguilar de Campoo, Palencia).

 

Beuter, Per Anton (1551). Segunda parte de la Coronica general de España y especialmente de Aragon, Cathaluña y Valencia... Impresor: Ioan de Mey Flandro (Valencia).

 

Sigaut, Nelly (2000). Un sistema icónico teológico en el Reino de Valencia. Teología en Valencia: Raíces y retos, buscando los orígenes, de cara al futuro. Actas del X Simposio de Teología Histórica (3-5- marzo 1999), pp. 85-103. Facultad de Teología San Vicente Ferrer (Valencia).

 

Rodríguez Becerra, Salvador (2014). Las leyendas de apariciones marianas y el imaginario colectivo. Etnicex: revista de estudios etnográficos, Nº 6, pp. 101-121. Asociación Profesional Extremeña de Antropología (Cáceres).

 

Serra Desfilis, Amadeo (2014). A brave new kingdom: images from the sea and in the coastal sanctuaries of Valencia (XIII-XV centuries). The Holy Portolano / Le portulan sacré: The Sacred Geography of Navigation in the Middle Ages. Fribourg Colloquium 2013. De Gruyter (Berlin).