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miércoles, 30 de diciembre de 2020

Maravillas en el cielo (7): El Puig, 1237

El caso numero 111 del libro Wonders in the Sky describe la observación de una flota de siete luces misteriosas que se vieron durante cuatro sábados consecutivos cayendo en El Puig (Valencia), en el año 1237. El texto incluye los símbolos: Luz aérea no identificada y fenómeno con evidencia física. 



Resulta significativo que esta historia no figure en ninguna crónica de la época. El Llibre dels feits, obra dictada por el rey Jaime I de Aragón que dedica numerosos capítulos a narrar la conquista de Valencia, no menciona estos supuestos hechos. En cambio, sí se refiere a las vicisitudes del castillo ubicado en el cerro ("puig" en valenciano) que “los sarracenos llamaban Enesa y los cristianos Puig de Cebolla, y ahora tiene el nombre de Puig de Santa María” (Zuriaga, 2005; p. 279). El monarca también relata que, cuando se encontraba en El Puig a principios de 1238, prometió ante el altar de la iglesia de Santa María que no pasaría a Teruel hasta haber tomado Valencia, un altar donde ya podría haber habido una imagen de la Virgen aunque no se mencione de forma expresa (Mocholí, 2018; p. 179). 

En todo caso, la primera alusión explícita a la veneración de una imagen de la Virgen del Puig la encontramos en la Chronica de Ramón Muntaner al indicar, en su capítulo XXXIII, que cuando Jaime I asistió al Concilio de Lyon de 1274 se detuvo a visitar a la Madona Sancta Maria del Puig en su primera etapa de viaje (Zuriaga, 2019; p. 9). El modesto templo original -cuya custodia había sido entregada a la Orden de la Merced en 1240- fue reconstruido en el siglo siguiente y constituyó la semilla del posterior monasterio de Santa María del Puig.

En agosto de 1237 tuvo lugar la batalla del Puig que impidió que los musulmanes reconquistaran la fortaleza. Este episodio histórico ha sido asociado con otro hecho prodigioso: la aparición en el campo de batalla del mismísimo San Jorge en apoyo de los combatientes cristianos. Hay que advertir que esta aparición tampoco es mencionada en el Llibre dels feits, siendo la primera fuente conocida la crónica de San Juan de la Peña de finales del siglo XIV.

El culto mariano en El Puig está tempranamente atestiguado, como ya hemos visto, pero por lo que respecta concretamente al hallazgo de la imagen de la Virgen, las referencias que nos han llegado son más recientes, empezando por una mención documental de 1448 que solamente indicaba: "se dice que fue encontrada aquí en El Puig, cuando se conquistó esta tierra" (Mocholí,2018).

 

La siguiente xilografía de la primera mitad del siglo XVI ("LLoes e Goigs a la Verge María"), que muestra la batalla del Puig y la intervención de San Jorge así como al rey Jaime I encomendándose a la Virgen, sería la primera representación conocida de la Virgen del Puig bajo una campana (Zuriaga, 2005;p. 280, imagen nº 005251).

 



Pero el primer relato detallado del hallazgo que nos ha llegado lo encontramos en una obra de Pere Antoni Beuter de mediados del siglo XVI que describe las luces como "lumbres" (Beuter, 1551; cap.31, f. 90 r):

...estando velando las guardas, vn sabado, parescioles que descendian vnas lumbres del cielo y se entravan en el lugar do agora es el cabo del altar dela yglesia del Puig y da[n]dose acato desto aduirtieron que cada sabado descendían siete vezes dende la hora que anochescia hasta la media noche.

 

 

El descubrimiento de la imagen de Nuestra Sra, del Puig relatado en la "Segunda parte de la crónica general de España" de Beuter (1551). 


La posterior versión de Tirso de Molina que citan Vallée y Aubeck  (incluida en su Historia general de la Orden de Nuestra Señora de las Mercedes, un manuscrito de 1639 no publicado hasta 1973) coincide en lo principal pero difiere en los detalles:

...las centinelas y custodias de el castillo repararon que cada sáuado, a la media noche, vajaba desde su firmamento vna esquadra de estrellas luminosas, que, siete en número, consecutiuamente se asentaban sobre la cumbre más vecina a la dicha fortaleza, en el mismo sitio donde agora yaze nuestro monasterio. 

La aparición de luces que revelan la existencia de una imagen escondida de la Virgen es  un tema recurrente en las leyendas sobre hallazgos marianos. Ya hemos tenido ocasión de tratar el descenso de una luz durante cuatro sábados consecutivos en Montserrat (el sábado es el día consagrado a la Virgen María) y la reiterada aparición de unas estrellas que caían en un cerro en Estella, sin olvidar las "luces sobrenaturales" de Santiago de Compostela, que preceden en el tiempo a las leyendas marianas.

Aparición de la Virgen del Puig a San Pedro Nolasco, por José
Ignacio Cobo y Guzmán (1666-1746).

Aunque no hay forma de verificarlo, en el caso de El Puig se ha llegado a sugerir que la mención específica de siete estrellas podría estar inspirada en un pasaje del Llibre dels feits donde el rey Jaime I relata su observación de un eclipse solar cuando regresaba de Montpellier, hacia el mediodía del 3 de junio de 1239: "el más grande que jamás hayan visto y que recordaran los hombres [ ... ] porque todo el sol cubrió la luna y se podían ver bien siete estrellas en el cielo" (Sigaut, 2000).

En cuanto al detalle de la campana, hemos intentado seguirle la pista elaborando una lista de imágenes de la Virgen que, según se cuenta, fueron halladas bajo una campana. Indicamos para cada caso la advocación, el lugar (población y provincia), la supuesta fecha del descubrimiento (según la tradición) y una breve indicación de la causa o circunstancia del hallazgo (en algunos casos existen relatos contradictorios al respecto):

A) Mare de Déu del Puig (El Puig, Valencia), 1237: siete luces -estrellas- descendían del cielo.

B) Mare de Déu del Dó (Alfafar, Valencia), 1238: siete estrellas descendían del cielo.

C) Mare de Déu de Gràcia (Gorga, Alicante), hacia1276: siete estrellas que caían del cielo.

D) Nuestra Sra. de la Peña (Calatayud, Zaragoza),1120: una estrella señalaba su situación.

E) Mare de Déu del Patrocini (Foios, Valencia): sonido de la campana.

F) Mare de Déu de la Misericordia (Burriana,Valencia): sonido de la campana.

G) Mare de Déu de la Salut (Xirivella, Valencia),1595: sonido de la campana.

H) Nuestra Sra. de Monserrate (Orihuela, Alicante),1306: sonido de la campana.

I) Nuestra Sra. del Almuerzo (Narros, Soria),principios s. XIII: sonido de la campana.

J) Mare de Déu de l'Olivar (Alaquàs, Valencia), hacia 1300: encontrada al arar un campo.

K) Nuestra Sra. del Collado (Santisteban del Puerto,Jaén), 1232: encontrada al arar un campo.

L) Nuestra Sra. de Guadalupe (Úbeda, Jaén), 1381: lugar sugerido por voces y luces o encontrada al arar un campo.

M) Nuestra Sra. de la Coronada (Jaén), s. XIII: encontrada al labrar un campo.

N) Nuestra Sra. del Alcázar (Baeza, Jaén), 1227: encontrada en un socavón de una casa o al arar un campo.

O) Nuestra Sra. de la Encarnación (Peal de Becerro,Jaén): encontrada al arar un campo.

P) Nuestra Sra. de los Remedios (Ibros, Jaén): encontrada al extraer barro.

Q) Nuestra Sra. de los Remedios (Santo Tomé, Jaén): desprendimiento de tierra.

R) Nuestra Sra. de Consolación (Castellar, Jaén).

S) Nuestra Sra. de Miramonte (Ardisa, Zaragoza), s.IX: repetidas visitas de una cabra a una cueva.


En todos los casos la imagen se habría encontrado enterrada, salvo en los ejemplos H y S (escondida en una cueva) y F (sumergida en una laguna).

 

A continuación hemos representado su ubicación en el mapa, indicando:

 

- en rojo, los hallazgos motivados por la aparición de “estrellas” que señalaban el lugar;

- en azul, los casos en que un sonido de campana condujo al descubrimiento;

- en verde, los hallazgos propiciados por trabajos en el campo o un desprendimiento de tierra;

- en negro, otros casos o bien ejemplos sin información.

 

 


 

Salta a la vista el “efecto contagio” de la tradición de la Virgen del Puig en el área valenciana, aunque sólo encontramos las siete estrellas descendentes en otros dos casos (Alfafar y Gorga). En otros casos levantinos, el elemento revelador pasa a ser el sonido de la campana.

También destaca la concentración de este tipo de relatos sobre imágenes halladas bajo una campana en otra área muy reducida, la provincia de Jaén. Pero, en este caso, con un peculiar predominio de hallazgos fortuitos mientras se araba un campo.

La mayoría de estas historias españolas de "apariciones marianas" -elaboradas a posteriori para dar cuenta de la veneración de una imagen de la Virgen en un determinado lugar- afirman que las imágenes halladas habían sido previamente escondidas al producirse la conquista árabe (Rodríguez, 2014). Sin embargo, no  hay pruebas de tan amplia devoción a María antes de la invasión, es decir, en la época visigoda. Por otra parte, el estudio de las imágenes que se conservan revela invariablemente que son de épocas más recientes (la sorprendente Virgen del Lledó -una diminuta efigie de imposible datación, entronizada como patrona de Castellón de la Plana-  podría ser la excepción que confirma la regla).

 

La imagen de la Virgen del Puig no es una estatua sino un mediorrelieve policromado, de estilo bizantino, cincelado en una losa pétrea de casi un metro de alto. Algunos autores remontan su llegada a El Puig al siglo VI para no contradecir la tradición. Sin embargo, la mayoría de expertos en historia del arte han coincidido en retrasar su origen a la Baja Edad Media (aunque sin ponerse de acuerdo en el periodo concreto, en una horquilla que va del siglo XIII al XV), atribuyéndole una procedencia italiana. Daniel Benito Goerlich ha señalado la extraordinaria similitud del icono de El Puig con un relieve bizantino de la Theotokos Aniketos ("Madre-de-Dios Invencible" en griego), probablemente del siglo XIII, que se encuentra en la Capilla de San Zenón de la basílica de San Marcos de Venecia (Serra, 2014).

 

 A la izquierda, la imagen de la Virgen conservada en el Monasterio de Sta. María del Puig. A la derecha, Theotokos Aniketos de la basílica de S. Marcos de Venecia


La ausencia de noticias contemporáneas a los supuestos hechos, su afinidad con relatos legendarios similares y la datación de la imagen, que contradice la versión tradicional, nos llevan a concluir que la historia del descubrimiento de la Virgen del Puig tiene un carácter legendario y no refleja hechos reales. Por consiguiente, no tiene sentido considerarla como un ejemplo de manifestación de "luces aéreas no identificadas" con "evidencia física", como plantea  el libro Wonders in the Sky.

 

 

Referencias:

 

Zuriaga Senent, Vicent F. (2005). La imagen devocional en la orden de Nuestra Señora de la Merced: tradición, formación, continuidad y variantes (tesis doctoral Hª del Arte). Universitat de València (Valencia).


Zuriaga Senent, Vicent F. (2019). El rey fundador: Jaume I en la iconografía mercedaria. Potestas, Nº 15, pp. 7-32. Universitat Jaume I (Castellón de la Plana).

Muntaner, Ramón (1558). Chronica, o descripcio dels fets e hazanyes del inclyt Rey don Jaume Primer. Viuda de Joan Mey Flandro (Valencia). (Versión impresa del manuscrito escrito entre 1325 y 1328.) 

Mocholí Martínez, María Elvira (2018). La Virgen de la Seo y otros iconos reales en la Ciudad de Valencia. Codex aquilarensis, Nº 34, pp. 169-182. Fundación Santa María la Real (Aguilar de Campoo, Palencia).

 

Beuter, Per Anton (1551). Segunda parte de la Coronica general de España y especialmente de Aragon, Cathaluña y Valencia... Impresor: Ioan de Mey Flandro (Valencia).

 

Sigaut, Nelly (2000). Un sistema icónico teológico en el Reino de Valencia. Teología en Valencia: Raíces y retos, buscando los orígenes, de cara al futuro. Actas del X Simposio de Teología Histórica (3-5- marzo 1999), pp. 85-103. Facultad de Teología San Vicente Ferrer (Valencia).

 

Rodríguez Becerra, Salvador (2014). Las leyendas de apariciones marianas y el imaginario colectivo. Etnicex: revista de estudios etnográficos, Nº 6, pp. 101-121. Asociación Profesional Extremeña de Antropología (Cáceres).

 

Serra Desfilis, Amadeo (2014). A brave new kingdom: images from the sea and in the coastal sanctuaries of Valencia (XIII-XV centuries). The Holy Portolano / Le portulan sacré: The Sacred Geography of Navigation in the Middle Ages. Fribourg Colloquium 2013. De Gruyter (Berlin).

 

 

 

 

lunes, 8 de junio de 2020

Maravillas en el cielo (4): Estella, año 1085

El caso número 87 de Wonders in the Sky corresponde a la visión de un pretendido fenómeno aéreo no identificado, por parte de unos pastores, en la ciudad de Estella (Navarra), en julio de 1085. Aparición que supuestamente propició la fundación de dicha ciudad. Una gran estrella y la Santísima Virgen. La historia se publicó así en el citado libro:


Para empezar, en el resumen del relato ya vemos algunas cosas que no coinciden con la narración tradicional del milagro. Por ejemplo, señalan el mes de julio como ocurrencia de dicha maravilla cuando ningún autor lo hace. La fecha tradicional asignada a la aparición es la del 25 de mayo de 1085, coincidiendo con la conquista de Toledo por Alfonso VI de Castilla.

La fiesta de la Virgen del Puy se ha ido celebrando en diferentes fechas pero ninguna, que sepamos, en el mes de julio (Arraiza, 1990). En 1655 se cambió del 8 de septiembre al sábado anterior al primer domingo de agosto para hacerla coincidir con las fiestas de Estella y desde 1856, su fiesta se celebra el 25 de mayo.  (Osés y Ros, 2017; p.42)

Los autores de Wonders in the Sky  indican: "A great star"  (Una gran estrella), cuando la leyenda habla de unas lucidísimas Estrellas, en plural, no de una estrella. Tal y como muestra el siguiente fragmento de dicha historia (Soto, 1764; pp. 117 y 118):


La tradición tampoco dice que se apareció la Virgen sino que se encontró una imagen suya: ...se apareció en su tiempo la milagrosa Imagen de Nuestra Señora de el Puy,... (p. 117).

Además, el resumen omite detalles importantes que relacionan el relato con otras leyendas marianas semejantes: la repetición de la lluvia de estrellas, la cueva, la inmovilidad de la imagen para impedir su traslado, etc.

En lugar de consultar textos históricos y académicos, Vallée y Aubeck se basaron, una vez más, en una fuente ufológica: Javier Sierra y Jesús Callejo (1997), La España Extraña. A continuación, el contenido que estos últimos autores dedicaron al caso de  Estella. En el mismo se aprecian idénticas discrepancias, señaladas en rojo, con el relato tradicional y alguna que otra con los datos históricos.


Sobre la etimología de Estella, si bien no hay consenso sobre el origen del topónimo, ningún investigador serio actual lo relaciona con la leyenda del hallazgo milagroso de la imagen (Jimeno, 1998).

Sierra y Callejo indican que, según la tradición, la peregrinación que generó tan extraordinario suceso consiguió la milagrosa repoblación de la villa, pero también hacen constar que Estella nació para servir de punto estratégico en el trazado del Camino de Santiago, la tesis que sostienen actualmente la mayoría de los historiadores (Felone-Morrás, 2011).

Las primeras menciones documentadas de Lizarra(ra), el núcleo de población anterior a Estella, se extienden de 1024 a 1084. Las de Stella/Estella a partir de 1084 o incluso de 1031 según distintos autores, en fechas anteriores al supuesto año del milagro (1085) e incluso a la "fundación" de la ciudad por el rey Sancho Ramírez, que en 1090 se habría limitado a reconocer legalmente la situación creada por un movimiento migratorio que venía de tiempo atrás (González, 1990).

El primer documento que hace referencia a la iglesia y la Virgen del Puy es  del año 1171, sin embargo la tradición del hallazgo de la imagen no está documentada hasta mucho más tarde, en el siglo XVII.

Como explica José Goñi Gaztambide en su Historia Eclesiástica de Estella (vol. 2, p. 494):
Esta tradición, que no aparece hasta el año 1640, contiene todos los tópicos de las leyendas populares: los pastores, las estrellas, la inmovilidad de la imagen. Sancho Ramírez es bien explícito acerca de los motivos que tuvo para construir una nueva población en la villa de Lizarrara. "Los monjes de San Juan de la Peña querían hacer una población de francos en su término de Zarapuz, en el camino de Santiago; y yo quería cambiar dicho camino por Lizarrara y levantar allí un castillo y una población de francos. Pero, como el lugar mío de Lizarrara está en mejor seguridad que aquél que ellos querían poblar, les dije que me consintieran de buen grado hacer mi población y no murmurasen contra mí por este motivo" (1090).
El monarca navarro-aragonés sólo invoca razones de seguridad. El punto escogido por él se presta más fácilmente a la defensa. Rodeado de elevadas colinas por todas partes, ofrece magníficas condiciones para convertirlo en una plaza militar inexpugnable. Los nuevos pobladores no serán peregrinos que desean establecerse a la sombra de la Virgen del Puy, sino gentes de fuera, francos, que hay que atraer a base de ventajas temporales. Si el hallazgo de la imagen hubiese influido en la elección del emplazamiento de la nueva población ¿qué duda cabe que el rey lo habría consignado, sobre todo teniendo en cuenta que los competidores eran unos monjes devotísimos de la Virgen?
El origen de la devoción a nuestra Señora del Puy tiene una explicación obvia. Su culto fue importado sin duda desde el santuario de Le Puy, centro de peregrinación nacional del vecino país, por los francos que en el siglo XI acudieron a repoblar la fértil llanura del Ega , como importaron la devoción a la Virgen de Rocamador, San Martín, San Nicolás, etc.
En el libro de J.M. Lacarra y otros, Las peregrinaciones a Santiago de Compostela, vol. III, pp. 14-15, puede verse el documento que escribió el rey Sancho Ramírez otorgando privilegios al monasterio de S. Juan de la Peña con ocasión de la fundación de Estella.

Originalmente, la devoción a la Virgen del Puy no tuvo un protagonismo central en Estella. Hay que esperar al siglo XVII para que acabe convirtiéndose en la patrona de la ciudad. La imagen que se conserva actualmente es una talla gótica que dataría del siglo XIV. Se supone que la imagen conservada sustituyó a una más antigua, presumiblemente una talla románica que en ningún caso sería anterior a la invasión musulmana. (Osés y Ros, 2017; p. 43)

Como también señalan Osés y Ros:
Puede ser que en aquellos años del siglo XIV, lejanos a la fundación de la ciudad y estando Estella desconectada del origen de la devoción del Puy en Francia, se ideara la leyenda de la aparición. Así la Virgen se vinculaba exclusivamente con Estella y se establecía la creencia, muy habitual de otras vírgenes, de que había estado escondida a la espera de un milagro y su aparición a los pastores  
Por todo lo expuesto hasta aquí, también podemos considerar como poco creíble la leyenda que afirma que fue el propio Gotescalco (el obispo de Puy-en-Velay que peregrinó a Santiago de Compostela en 950) quien trajo la imagen que luego fue supuestamente ocultada.

Aunque la imagen actual es de tez blanca, se ha especulado con la relación de la Virgen del Puy estellesa con las llamadas "vírgenes negras", de las que la Virgen de Puy-en-Velay francesa formaría parte. Baste decir que ésta última fue pintada de negro muy posteriormente a la aparición de su culto en Estella (Vilatte, 1996).

Terminamos con la famosa coplilla de la estrella escrita en la antigua capilla de la Virgen que decía: Esta es la estrella / que bajó del cielo a Estella / para regalo de ella, o para reparo de ella según la versión. El citado verso no se refiere a la "estrella" que vieron los pastores, como parecen pensar algunos ufólogos, sino a la Virgen.

Esta otra versión de la copla ("leyenda de un lienzo del siglo XVII custodiado en el convento de concepcionistas recoletas de la ciudad") parece mucho más evidente: Soy la Estrella / bajada del cielo al suelo / a dar luz a Estella / para ser Patrona de ella (Azanza, 2017; p. 29).

Conclusión: Relato puramente legendario, tradición piadosa estereotipada sin relación con ninguna “observación aérea inusual”.


Referencias citadas.

Arraiza Frauca, Jesús (1990). La Virgen del Puy en Estella y su comarca. Príncipe de Viana, Año nº 51, Nº 190, pp. 599-618. Institución P. de Viana (Pamplona).

Osés Urricelqui, Mercedes y Ros Zuasti, Antonio (2017). El Santuario del Puy, arte e historia. En montes y valles. Santuarios en Tierra Estella, pp. 40-51. Ed.: cofradías varias (Pamplona).

Soto Sandoval, Miguel de (1764). Vida de el Glorioso San Veremundo, monge y abad de Hirache... H. de Marinez (Pamplona), pp. 117 y 118.

Jimeno Jurío, José María (1998). Estella/Lizarra. Toponimia. Fontes linguae vasconum: Studia et documenta, Año nº 30, Nº 77, pp. 133-164. Institución Príncipe de Viana (Pamplona).

Felone-Morrás, Román (2011). Estella y el Camino de Santiago. Cuadernos de la Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro, Núm. 5, pp. 223-233. Universidad de Navarra (Pamplona).

González Ollé, Fernando (1990). Relaciones lingüísticas vasco-románicas. A propósito de la etimología de Estella. Actas de las III Jornadas de Onomástica Estella, septiembre de 1990, pp. 1-23. Euskaltzaindia (Bilbao).[Publicado en 2008.]

Goñi Gaztambide, José (1990). Historia eclesiástica de Estella. Tomo II. Ed. Gobierno de Navarra (Pamplona).

Lacarra, J. Mª., Vázquez de Parga, L., y Uría Ríu, J. (1949). Las peregrinaciones a Santiago de Compostela, vol. III. CSIC (Madrid).

Vilatte, Sylvie (1996). La «déuote Image noire de Nostre-Dame» du Puy-en-Velay: histoire du reliquaire roman et de son noircissement. Revue belge de philologie et d'histoire, tome 74, fasc. 3-4, pp. 727-760. Société pour le Progrès des Études Philologiques et Historiques (Bruselas).

Azanza López, José Javier (2017). Arquitectura de coplillas y gozos. Santuarios marianos en Tierra Estella. En montes y valles. Santuarios en Tierra Estella, pp. 28-39. Ed.: cofradías varias (Pamplona).



viernes, 1 de mayo de 2020

Maravillas en el cielo (3): Montserrat, año 880

Esta historia medieval está incluida en Wonders in the Sky como un fenómeno aéreo no identificado y es el caso nº 63, ocurrido en Montserrat-Santa Cueva (Barcelona, España), alrededor del 25 de abril del año 880. Una luz mágica. A continuación, el relato tomado del citado libro.


La fuente que utilizaron Jacques Vallee y Chris Aubeck es una interpretación ufológica de una leyenda religiosa que narra el milagroso hallazgo, por parte de unos pastorcillos, de una talla de la Virgen en una cueva de la montaña de Montserrat. Seguidamente, una captura parcial de otra referencia del mismo autor: Josep Guijarro (2013), Apariciones marianas y OVNIS ¿Las dos caras de un mismo fenómeno?


En esta otra referencia: Francisco Renedo Carrandi (2019), Apariciones marianas y OVNIS, se puede ver otro ejemplo de las conclusiones a las que puede llevar la interpretación ufológica si se ignoran olímpicamente los estudios realizados por los historiadores.

Según las investigaciones históricas sobre este tema, sabemos que en el año 888 ya hay constancia escrita de la existencia de varias ermitas en el macizo de Montserrat, reconquistado por Wifredo el Velloso a los musulmanes. Éste hizo donación de las mismas al monasterio de Ripoll, que había fundado ocho años antes.

En 1023, el famoso obispo Oliba abad de dicho monasterio entró en litigio con el cenobio montserratino de Santa Cecilia, creado en el año 945, que se había apropiado de dichas ermitas o capillas. Una vez ganado el pleito y, presumiblemente, para evitar futuros problemas, dispuso que monjes procedentes de Ripoll se establecieran en una de ellas, la iglesia de Santa María. Los recién llegados se encargaron de edificar una iglesia nueva y habilitar el lugar como monasterio, pero todo indica que la imagen de la Virgen, la talla románica que todavía hoy se venera, se introdujo posteriormente, a finales del siglo XII.

La incorporación de la imagen al altar en esa época no está confirmada documentalmente pero sí comienza a haber constancia, cada vez más frecuente, de ofrendas de lámparas y cirios votivos por curaciones y favores obtenidos por invocación de Sta. María de Montserrat. A mediados del siglo XIII, tras décadas de crecimiento tanto devocional como patrimonial, puede decirse que el monasterio-santuario ya estaba consolidado.

Por consiguiente, contrariamente a lo que cuenta la tradición asentada después a lo largo de los siglos, no es cierto que la imagen fuera encontrada en tiempos de Wifredo el Velloso y que su culto diera origen, primero, a la primitiva iglesia y, después, al monasterio-santuario benedictino.

Junto a la leyenda del hallazgo de la imagen hay que considerar la no menos famosa historia del ermitaño fray Garí, una leyenda anterior que pretendía justificar la fundación del monasterio. Algunas de las primeras fuentes de estas leyendas no se conservan (sólo se conocen indirectamente, como el retablo que había estado situado en un claustro para información de los peregrinos, citado a menudo) o nos han llegado incompletas (como el Llibre Vermell). Aunque la cronología de las primeras fuentes es aún motivo de controversia (ver, por ejemplo, este enlace) lo que puede afirmarse es que no hay referencias anteriores al siglo XIII.

El siguiente trabajo: Alarcón Román, Concepción (2007). Clasificación y fuentes de la leyenda de Montserrat. Ilu. Revista de ciencias de las religiones, nº 12, pp. 5-28, resume así la cuestión de las leyendas de Montserrat:
La leyenda de Garí fue elaborada en el medievo por los benedictinos y proviene de dos fuentes conocidas: el eremita tentado y la historia del hombre salvaje. En ella se aúnan legados de origen oriental y europeo. El hallazgo de la imagen se suma más tarde a esta narración, lo que pone de manifiesto cómo se van hilvanando las leyendas, su proceso de elaboración: 1º una leyenda de fundación del monasterio santuario como la de Garí. En 2º lugar una leyenda de origen de culto a una imagen. La leyenda mariana de Montserrat forma parte de la cultura devocional dedicada a ciertos santos y a san Miguel, así como también al culto a las imágenes.
La misma autora sugiere que la narración del hallazgo de la imagen de Montserrat, donde unas luces y unas melodías llevan a los pastores hasta la cueva de la imagen, podría haber estado inspirada en parte en la historia de la "inventio" de las reliquias de Santiago.

En cualquier caso, podemos concluir que la interpretación ufológica del hallazgo legendario de la imagen no tiene ningún fundamento fáctico. Se basa en los detalles de una tradición popular que no refleja la realidad sino que tiene su origen en una leyenda propalada interesadamente por monjes medievales. En definitiva, es una interpretación absurda de hechos falsos.

La caracterización de la imagen como talla románica de finales del siglo XII obliga a calificar de pseudohistoria tanto la supuesta procedencia de Jerusalén de la imagen, como su presunta ocultación en una cueva de Montserrat para que no cayera en manos de los invasores musulmanes, como se ha sugerido en ocasiones.

Por otro lado, un estudio técnico de las características de la talla de madera realizado en el año 2001 demostró que la imagen era originalmente de tez clara. Las elucubraciones esotéricas que la relacionaban con las llamadas “vírgenes negras” no tienen ningún fundamento.

Algunas referencias adicionales de interés:

Ribas i Calaf, Benet (1990). História de Montserrat (888-1258). Publicacions de l'Abadia de Montserrat (Barcelona). (Edición moderna de la obra del s. XVIII. Ver la Introducción de Francesc Xavier Altés i Aguiló.)

Varios autores (1995). Nigra sum: iconografia de Santa Maria de Montserrat. Publicacions de l'Abadia de Montserrat (Barcelona).

Varios autores (2003). La imatge de la Mare de Déu de Montserrat. Biblioteca Abat Oliba, vol. 18. Publicacions de l'Abadia de Montserrat (Barcelona).




miércoles, 1 de abril de 2020

Maravillas en el cielo (2): Barcelona, año 827

Esta entrada está dedicada a la segunda narración española incluida en Wonders in the Sky. En un breve relato de la misma, se describen objetos que emiten luces pálidas y rojas. Los autores puntualizan que la interpretación es difícil: los meteoros no son pálidos y rojos.

Caso nº 60. Terribles luces.

Vallée y Aubeck dan como referencia una fuente ufológica que cita la obra Vita Hludowici Pii del siglo IX. Dicha fuente es un artículo de Michel Bougard, publicado en Inforespace, nº 22, p. 36, de agosto de 1975, que dice:

Bougard repitió este texto en su libro La Chronique des OVNI (1977) y es la versión más difundida en círculos ufológicos:

Pero antes que Bougard, esta historia ya la mencionó W. R. Drake: Spacement in Saxon Times, en Flying Saucer Review (vol. 10, nº 5,sep.-oct. 1964).

En este caso, a la errónea traducción del texto en latín hay que sumar la desafortunada lectura ufológica que ha convertido en un avistamiento OVNI medieval lo que muy probablemente fue, como veremos, la visión de un fenómeno natural interpretado como presagio supersticioso (algo muy frecuente en esa época).

La historia original procede de Vita Hludovici, escrito por Astronomus, autor anónimo, hacia el año 840 (Eginardo no es el autor del citado libro, como señala Bougard). En el mismo, se relata la vida de Louis el Piadoso, rey de los francos desde el año 814 hasta el 840. En el texto que interesa, Astronomus describe la señal que apareció antes del desastre militar que sufrió el hijo de Louis, Pipino I de Aquitania, en España en el año 827. La escribió de la siguiente manera:
Precesserunt sane hanc cladem terribiles ille nocturno sub tempore acies humano rutilantes sanguine ignisque pallore flagrantes.
El mismo presagio aparece también en otra obra, en los Annales regni Francorum:
Huius cladis praesagia credita sunt visae multoties in caelo acies et ille terribilis nocturnae coruscationis in aere discursus.
Después de poner las dos frases latinas, origen de esta interpretación ufológica, en manos de varios especialistas para una traducción al castellano correcta, indicamos a continuación las propuestas más razonables.

La primera expresión, la procedente de Vita Hludovici, traducida sería:
De hecho, esta derrota fue precedida por la aparición nocturna de terribles ejércitos que brillaban con el color de la sangre humana y ardían como pálidos fuegos.
Y la segunda frase contenida en los Annales regni Francorum, quedaría traducida así:
Se consideraron presagios de esta derrota las frecuentes apariciones de ejércitos en el cielo y terribles resplandores nocturnos desplazándose en el aire.
Para una versión del texto completo en francés de los Annales regni Francorum, ver el enlace (el pasaje de interés está en la página 111).

Hay que precisar que la palabra latina acies significa, principalmente, o da idea más bien de ejércitos en línea de batalla.

Mucha más información sobre el contexto histórico y cultural, en este enlace.

En una entrada del blog de Jason Colavito: Tracing the Red UFO Allegedly Seen in Spain in 827 CE hay una documentada discusión sobre esta historia medieval. En este foro francés también se trató el tema y en ambos sitios se apunta a la posibilidad de la visión de una aurora boreal. Fenómeno celeste raro en estas latitudes pero que, sin embargo, ha sido observado en numerosas ocasiones a lo largo de la historia y en la mentalidad de aquellos tiempos era signo de malos augurios.

Después de una búsqueda en diferentes fuentes, no hemos encontrado información de ninguna aurora boreal vista en el año 827. Aunque eso no significa que la descripción del texto no corresponda a dicho fenómeno atmosférico.


La imagen de arriba corresponde a la página 440, donde figura la frase latina en cuestión, en la versión completa original de Vita Hludovici, anotada y traducida al alemán (publicada por la Monumenta Germaniae Historica en 1995). En la nota 586, se indica: Puede haber estado involucrada una aurora boreal

Sobre la interpretación auroral, que parece ser la comúnmente aceptada en medios académicos, ver por ejemplo: Piazza, Emanuele (2017). Superstitiones e signa nell’immaginario Lunare alto medievale. Anuario de Estudios Medievales. Ver p. 810 y nota 88 (en p. 809 hay información interesante sobre el tema de los signos celestes en general y su interpretación en la época).

Dall’Olmo, U. (1980). Latin Terminology Relating to Aurorae, Comets, Meteors and NovaeJournal for the History of Astronomy, 11(1), 10–27.
Ver pp. 12 y 13, sobre la utilización de la palabra Acies. Artículo muy útil para interpretar relatos similares escritos en latín.

Maraschi, Andrea (2018). Red lights in thesky, hunger in sight: aurora borealis and famine between experience andrhetoric in the early Middle Ages. Revista de História da Sociedade e da Cultura. Vol. 18. Contiene diversos ejemplos, comparables al que examinamos en esta entrada.

Por otra parte, no queda claro quien fue el autor que situó los hechos en Barcelona, ni por qué. Bougard, la fuente consultada por Vallée y Aubeck, no concreta ningún lugar, tampoco lo hacen las fuentes originales.

Por último, hay que señalar que este caso ha sido excluido en la nueva versión de Wonders in the Sky, según nos comunica Chris Aubeck, porque no pudimos sustanciarlo.