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viernes, 30 de agosto de 2019

Resucitando al OVNI de As Gándaras

El ufólogo gallego, Miguel Pedrero, publicó el pasado mes de julio, en las páginas de la revista comercial Año Cero/Enigmas, un antiguo incidente ufológico ocurrido en una instalación militar durante la llamada "oleada gallega" (1995-1996). El suceso se produjo en el polvorín de artillería de As Gándaras (Lugo), durante la noche del 27 al 28 de noviembre de 1995. En la actualidad, como recuerdo de dicho acuartelamiento, sólo quedan en pie seis garitas.


Captura del inicio del artículo de Pedrero, tomada de aquí.

Parece que el susodicho vuelve con este suceso por la aparición de un nuevo elemento. Un militar llamado Daniel F. que: ...decidió revelarnos todos los pormenores del fascinante incidente ufológico... ¡Veinticuatro años después!

La verdad es que, el referido militar, según lo que cuenta Pedrero en su artículo, no añade nada sustancial a lo que ya se sabía del caso. Y por lo que narra, hace pensar, en el mejor de los casos, en alguien que quiere gastar una broma a los ufólogos gallegos.

A pesar de que el aludido lo considera un incidente fascinante y ...uno de los casos más interesantes de la historia de la ufología española..., el mencionado avistamiento es irrelevante y ya fue explicado en su día. Puesto que reaparece el caso como algo fantástico, y por supuesto inexplicable, a continuación intentaré resumir la información existente sobre el mismo en los archivos de Vicente-Juan Ballester Olmos, que muestra todo lo contrario. ¡Que fue una falsa alarma!

Básicamente, el incidente consistió  en unas luces que se vieron en los monitores de las cámaras de vigilancia del polvorín, al inicio de la noche que, por lo visto, sorprendió a los militares. Éstas se mantuvieron fijas, aparentemente cerca del horizonte, y al parecer durante siete horas. Las "extrañas" luces no fueron visibles a simple vista. Cielo nublado con llovizna. Un grupo de soldados fue al campo de fútbol para pedir que se apagara un foco para ver mejor el OVNI. Parece que, desde el polvorín, llamaron a El Progreso pidiendo una cámara de video Betacam para grabar las luces y desde el diario enviaron a la zona una reportera y un fotógrafo. A continuación, una fotografía de la imagen que se veía en la pantalla de la instalación militar, tomada de Cuadernos de Ufología, nº 22-23 (1998).


Al amanecer, los soldados se dieron cuenta de que las "misteriosas" luces podrían ser de una instalación ubicada en un monte.

Vista satélite del polvorín, año 2006

Pero esta confusión no comenzó así, sin más. En el polvorín, seguramente estaban a la expectativa con el tema OVNI por una serie de observaciones ocurridas en la provincia que, por cierto, muchas fueron provocadas por el planeta Venus. Probablemente, el detonante de esta historia fue la publicación en la prensa local, tres días antes, de unos supuestos avistamientos de un "platillo volante" sobrevolando el campo de futbol de As Gándaras la tarde del 23. Noticia de El Progreso, del 24 de noviembre de 1995.



El día 29 de noviembre, el mencionado diario publicaba la siguiente nota sobre el incidente del acuartelamiento.


Sin embargo, a los ufólogos locales se les pusieron los "dientes largos" al oír: OVNI y militares. Y se lanzaron a una intrépida "investigación de campo". El resultado de la misma lo plasmaron en sendos artículos publicados en las revistas comerciales del ramo: Enigmas, nº 2,  febrero 1996 y Año Cero, nº 67, febrero 1996. Con unos titulares llamativos, como se puede apreciar en la siguiente captura.



El 14 de febrero de 1996, El Progreso publicaba la siguiente nota de prensa donde ponía en entredicho lo publicado por los ufólogos sobre este caso.


En febrero de 1996, Ricardo Caruncho Núñez (estudioso gallego, fallecido prematuramente en dicho año) realizó una encuesta del incidente. En su trabajo: APUNTES SOBRE LA "OLEADA" GALLEGA (As Gándaras o la exageración por sistema), publicado en CdU nº22-23 3ª Época 1998 (pp. 28-39), expuso detalladamente las indagaciones que realizó.



Caruncho, con su encuesta, confirmaba lo que ya apuntó el diario lucense y entre otras cosas, no se supo de nadie que viera luces raras en el cielo, tanto el día 23 como el 27 de noviembre, y que el "revuelo" en el acuartelamiento, por la luces que aparecieron en el monitor de vigilancia, fue una falsa alarma.

A continuación expondré algunos apuntes de la encuesta de Ricardo Caruncho. Para más detalles, pueden dirigirse al trabajo citado pinchando en el enlace de arriba.

El OVNI del 23 de noviembre

El Progreso destacó a As Gándaras a la periodista Cary y al fotógrafo Pedro Agredo para indagar las tres llamadas telefónicas anónimas recibidas en el diario sobre la visión de un "platillo volante" sobre el campo de fútbol. Según la entrevista de Caruncho con Cary:
No vieron nada ni encontraron a nadie que hubiera visto algo. Opina que todo ha sido desquiciado y sacado de madre. (CdU pp. 33-34)
Lo mismo exponía el delegado de campo:
Antonio Díaz Souto, delegado del campo de fútbol, no vio nada ni sabe de nadie que hubiera avistado el fenómeno (ni jugadores ni entrenadores). (p. 36)

Sobre la fotografía del monitor del polvorín.

Según la entrevista de Caruncho con el fotógrafo José Vázquez, éste último fue hasta el acuartelamiento pero no entró en el mismo. Según su testimonio, un conocido le dejó la grabación y al visionarla en la redacción del periódico tomó las fotos. Luego, la devolvió. Caruncho no consiguió identificar a dicho conocido.


Varios momentos en las pesquisas de los ufólogos gallegos, tomados del artículo de Caruncho (pp. 35 y 36).
¿Ufología de campo o pedestre? 
Tanto los periodistas como el delegado del campo de fútbol expresaron su disgusto y descontento por la información aparecida en las revistas comerciales. Términos como "tergiversadores", "manipuladores", "exageración", "desmadre", fueron usados por los implicados en el asunto. .
Contrariamente a lo que escribe Manuel Carballal en Año Cero (febrero de 1996):
Goyán es un pueblo, no una "escéptica y aséptica periodista".
No se vio ninguna luz cuando los soldados acudieron al campo. 
Los militares no asaltaron el despacho del delegado del campo ni se movieron "de extremo a otro del recinto nerviosamente", sino que su postura fue tranquila, correcta y educada. 
Sabella Corbelle no se desplazó hasta el Polvorín. Contrariamente a lo publicado por A. Navarro, M. Requejo, y J.M. Lesta en Enigmas (febrero 1996). 
José Vázquez fue hasta el Polvorín, pero no entró en las dependencias militares y, mucho menos, por tanto, sacó la fotografía del monitor del Polvorín. 
No hubo ninguna llamada misteriosa de "alguien conocido que le orientó" sobre la explicación. 
Nadie vio luces la noche del 27 al 28 de noviembre de 1995.

¿Cazas persiguiendo el OVNI de As Gándaras?

Caruncho escribe en la página 39:

...Asimismo, repasando sus  declaraciones (las de Marcelino Requejo) a televisión (TVG) indicó que era significativo el hecho de que el día 26 de noviembre pasaran dos cazas por Lugo, en relación con el caso del día siguiente, cuando lo bien cierto es que no hay nada significativo en ello a no ser que los pilotos fueran del Escuadrón de Clarividentes y, aún así, habrían calculado mal la hora.

Antonio Díaz Souto (delegado del campo de fútbol), entre otras cosas, le dijo a Caruncho:

Parece ser que dichas luces se ven siempre, pero se fijaron en ellas ese día. En el polvorín están bastante quemados con toda esta historia y no desean más publicidad; unos periodistas de TV fueron hasta allí, pero los echaron. (página 31)

Consultas a estamentos oficiales

Joan Plana Crivillén en: VIDEO DE AS GANDARAS:CONSULTAS OFICIALES, CdU nº 22-23, 1998 (pp. 39-41), expone las gestiones que realizó sobre el asunto. El 29 de enero de 1996, Plana escribió al Estado Mayor del Ejército de Tierra sobre el incidente gallego, que contestó lo siguiente el 28 de marzo:


El 23 de marzo, Plana escribió al Gabinete de Prensa de la Región Militar Noroeste, con sede en la Coruña y el 12 de marzo recibió respuesta del General don Jesús Maldonado de Arjoja, jefe del Estado Mayor de dicha región.



El 19 de julio de 1996, Joan Plana recibió la siguiente carta del Ejército de Tierra en contestación a una suya remitida en Mayo:




El mencionado estudioso catalán terminaba su artículo con este texto:
Para nosotros este caso está terminado. Creemos que sólo un exceso de imaginación o el intento de sacarle unas perras al suceso, puede convertirlo en algo misterioso. Este hecho ha sido causa de innumerables despropósitos publicados bajo titulares llamativos ("¿Expían las instalaciones militares?") por servidores del sensacionalismo para quienes la ufología es equivalente a una antología del disparate. 
En el fondo, todo ufólogo busca hallar algo importante en los sucesos OVNI. Nadie duda de la legitimidad de este propósito. Pero otra cosa es comulgar con ruedas de molino. Y otra -peor aún- es engañar al público por mor de una "investigación" deficiente e incompetente, que es lo que se ha hecho con este suceso una vez más. (p 41)

En el expediente del caso, facilitado por Ballester Olmos, figura una interesante información conseguida por un estudioso madrileño, José Manuel García Oliva. El citado, consiguió contactar con una persona (L. S.) que hizo el servicio militar en As Gándaras y que la noche de autos estuvo de guardia en el polvorín. L. S. rellenó un cuestionario que viene a confirmar lo irrelevante que fue el incidente.

J.M. Oliva escribió al Ejército de Tierra pidiendo información sobre el caso del acuartelamiento gallego y recibió esta contestación.



Para terminar, el autor del artículo de Año Cero, de febrero de 1996, muestra un recuadro, en el mismo, con el título de:



Aprovecho para señalar que varios de esos casos ya están explicados. Por ejemplo, sobre el expediente del 2 de abril de 1966, Vicente-Juan Ballester Olmos y Julio Plaza del Olmo, después de una laboriosa búsqueda y análisis, han elaborado este trabajo: EXPEDIENTE MILITAR 660402, CARREIRA (A CORUÑA),  que está relacionado con: EL OVNI DE LA GRAÑA, de VJ Ballester, Julio Plaza y Mercedes Pullman y LA EXPERIENCIA ESPACIAL DEL 22 DE ABRIL DE 1966, también de VJ Ballester y Julio Plaza.

El caso del 5 de diciembre de 1989 (no de 1990, como dice el artículo) ocurrido en Sada (A Coruña), también está explicado. Aquí y aquí, dos entradas con la solución del avistamiento.




miércoles, 13 de marzo de 2019

Las nuevas "evidencias" en el caso Adamski

Hojeando la revista Año Cero de este mes, veo publicado un artículo de Manuel Carballal dando pábulo a las fantasías del contactado estadounidense, de origen polaco, George Adamski, basándose en unas reveladoras fotografías que han salido a la luz y que, por lo visto, es "un asunto que ha agitado los pilares de la ufología internacional".


El citado artículo se puede leer aquí (Págs. 88-93). En él se hace un breve repaso a la vida y obra de Adamski y, entre otras cosas, se da a entender que las fotos de un "platillo volante", obtenidas por unos niños ingleses el 15 de febrero de 1954, en Coniston, corroborarían las del contactado.



A estas alturas, el mencionado ufólogo ya debería saber que las fotos que tomaron los niños son más falsas que una moneda de tres euros. Además, éstos se basaron en las fotografías de Adamski, que se publicaron en Inglaterra cuatro meses antes que las tomadas por los críos, que según los siguientes enlaces, eran muy dados a las bromas, a hacer dobles exposiciones, a las fotos de fantasmas y cosas por el estilo.


Volviendo a las evidencias fotográficas antes mencionadas, hay que señalar que estas "revelaciones" ya estaban circulando por Internet desde hace un par de años. Son unas fotografías tomadas por Adamski, el 20 de noviembre de 1952, al parecer antes de su contacto con el venusino Orthon, que muestro a continuación y están tomadas de la página de Erik Olsen.


Y que el propio contactado desechó en su día, supongo que porque, como se ve en las imágenes, sólo mostraban matojos y pedruscos.

Sin embargo, en el artículo de Año Cero se presentan como evidencias reveladoras un platillo "adamskiano" despegando y un humanoide, que estaban ocultos en dichas fotos, descubiertos ahora por el artista y fotógrafo danés Rene Erik Olsen "al someterlas a modernos procesos de tratamiento de imágenes".

La revista mezcla las imágenes y publica un "platillo" por otro.

Como se puede ver en la página de Erik Olsen, esa no es la nave que estaba oculta en la primera fotografía. Ese "platillo" lo capturó Adamski, según Erik, a través de un telescopio. Es este otro.


La imagen del humanoide descubierto en la segunda foto.


A continuación la serie de fotos, tomada de la página de Olsen, donde estaba oculto el venusino que, según el susodicho, saludaba a Adamski.


Rene Erik Olsen es pintor, fotógrafo y ufólogo creyente en OVNIs de origen extraterrestre. Dice que las fotos y filmaciones de Adamski son genuinas y realiza este tipo de mejoras fotográficas para la Fundación Adamski. Según cuenta en esta entrevista, ha visto numerosos OVNIs.

Las imágenes "descubiertas" por el artista danés, al mejorarlas digitalmente, tienen toda la pinta de una manipulación hecha con Photoshop ya que, por mucho que se aclaren sombras, se contrasten y enfoquen zonas concretas de la imagen, como dice Olsen que ha hecho, de donde no hay no se puede sacar.

A nada que se fije el lector en las dos fotografías iniciales, verá que la zona de desierto, que aparece en las mismas, es muy reducida y próxima a la cámara. Si se coteja la manchita-platillo, ubicada en la parte superior derecha, con el terreno circundante se puede ver que la pretendida nave no es mucho más grande que cualquiera de esos pedruscos que hay por el suelo.

En fin, si se compara también al presunto venusino con las piedras y matojos que hay en su entorno, se advertirá que tiene un tamaño semejante al de un liliputiense. Da la impresión de que Orthon se hubiera comprimido al pasar por un portal espacio-temporal cuántico de esos.

El artículo (última página) del referido ufólogo termina apuntándose a una hipótesis de Paco Máñez que resulta ininteligible: Adamski "pudo ser partícipe de algún tipo de experimento psicológico del ejército para ocultar desarrollos experimentales con el mito extraterrestre, hasta que se les fue de las manos". (?!?!)

Carballal viene a sugerir que eso explicaría por qué "los diseños de  Townsend Brown" son "sorprendentemente idénticos a los platillos de Adamski" , como muestra esta ilustración publicada en su artículo.


Como señala Manuel Borraz:
Esto podría ser "sorprendente" (y sólo hasta cierto punto) si hubiera ilustraciones hechas por Thomas Townsend Brown mostrando naves "adamskianas" antes de que Adamski las popularizara, es decir, antes de 1952. [...] pero en vista de la nota que copio más abajo, escrita por el propio Townsend Brown en 1958, la impresión que da es que el "scout ship" del que habla se parece mucho al de Adamski... porque es precisamente el de Adamski. El título de la nota no puede ser más claro: "An Analysis of the Adamski Photograph in the Light ofRecent Laboratory Findings" (Pág. 103)







domingo, 6 de diciembre de 2009

La noche de la invasión OVNI imaginaria

Por un casual, he tropezado con un blog donde se publica un audio que glosa sobre un conocido caso OVNI. La citada grabación corresponde a un programa de radio, La Rosa de los vientos (Onda Cero), del año 2006 donde el ufólogo Bruno Cardeñosa, en sus Expedientes del misterio, disertó sobre el avistamiento OVNI de Sada (A Coruña), ocurrido el día 5 de diciembre de 1989.

Después de oír la susodicha grabación y ver algunos sitios donde se cita el caso, resulta palpable que se desconoce lo que realmente se vio en el cielo y se detectó en el radar esa tarde-noche y repitiendo una y otra vez la misma historia (la aparición de un OVNI que es detectado en el radar), parece más inexplicable.


Según el citado autor, la publicación de la noticia en la prensa (?): “...dio pie a la elaboración de uno de los expedientes oficiales más complejos y sorprendentes que existen sobre este tema en los archivos oficiales del Ejercito del Aire”
El expediente del MOA puede verse aquí y sobre el punto anterior dice: “El expediente se abrió a raíz de la existencia de un informe emitido por el A.J.O. (Anti-Jamming operator) de servicio en la sala S.A.S. del EVA 10.”

El asombroso OVNI se reduce a una brillante luz blanca, que iba descendiendo lentamente, y que comenzó a ser vista al atardecer del mencionado día por el horizonte sur-oeste. Haciendo una sencilla consulta puede comprobarse que el planeta Venus era visible, al atardecer del 5 de diciembre de 1989, precisamente por el sur-oeste, a poca altura y dirigiéndose hacia su ocaso, que se produjo hacia las 21:05 horas locales. Vamos, que el OVNI era claramente Venus por mucho que se insista en lo contrario. Otro ufólogo gallego también cayó en la misma ilusión al estar convencido de que el citado planeta no era visible durante la observación del supuesto OVNI. Finalizando dicho avistamiento, comenzaron a detectarse una serie de ecos de radar anómalos.

Cardeñosa continua con su exposición y dice: “...es decir, el expediente oficial reconoce que el ovni permaneció sobre los cielos españoles por espacio de más de quince horas...”


Dato incorrecto, durante ese tiempo lo que se mantuvo fue un eco no identificado en la pantalla del radar, no el OVNI. El ufólogo ha mezclado la observación visual del supuesto OVNI y los ecos anómalos. El OVNI (Venus) fue contemplado desde el atardecer hasta aproximadamente las 20:00 horas, cuando los obstáculos del horizonte empezaron a molestar su observación. A continuación, comenzaron a detectarse ecos anómalos, desde las 20:00 horas hasta las 9:30 horas del día siguiente, sin observación visual de ningún objeto. Ecos que fueron relacionados automáticamente con el presunto OVNI.

Y concluye su expediente del misterio de la siguiente manera: “Un no identificado interfirió en las comunicaciones entre varios aviones, vuelo y tierra, durante las quince horas que permaneció en los cielos españoles.”
El final de la observación de Venus coincidió con el comienzo de detenciones de ecos de radar anómalos, interferencias y embrollo radio entre Santiago, Madrid ACC y Nécora que no fueron provocados por un OVNI, ya que, visualmente no se observó objeto alguno. “El blitz se mantuvo en la RHI (radar de altura) hasta las 09,30 horas del día 6 de los corrientes, sin que se observara ningún tipo de variaciones”. (expediente MOA)

Agradezco desde aquí a Manuel Borraz el envío del informe, que realizó en su día sobre esta observación. A continuación transcribo la parte final de dicho documento:

“Las claves del caso:

Como se ha documentado anteriormente, los avistamientos desde el municipio de Sada pueden explicarse perfectamente como observaciones de Venus. No hay constancia de que fuera detectado por radar ningún eco extraño mientras tuvieron lugar dichos avistamientos, antes al contrario (a las 20h00' no había sido registrado por Defensa ningún blanco no identificado). El primer "posible contacto" fue detectado tras ponerse en conocimiento del EVA-10 las coordenadas del presunto OVNI avistado desde Sada, para orientar el rastreo. Tenemos aquí la que probablemente sea la clave principal del caso: la búsqueda de un blanco que debía encontrarse necesariamente en la zona ya que había sido observado desde tierra.

Otra de las claves podría ser la existencia, por causas meteorológicas (aspecto a profundizar), de unas condiciones particulares de propagación radioeléctrica, que podrían haber favorecido la aparición de falsos blancos en el radar del EVA-10. Como indicio de ello, el "fallo de frecuencias" en el sector noroeste consignado por el controlador de Labacolla, es decir la existencia de problemas en las comunicaciones aeroterrestres en la región noroccidental. Hay constancia del problema desde las 20h47', lo cual no implica que no estuviera presente anteriormente. Es posible que se agudizara hacia esa hora, motivando la activación del código de emergencia de uno de los aviones y de una baliza de SOS, cuyo origen está todavía por aclarar. Ese hipotético empeoramiento de las condiciones de propagación hacia las 20h47' podría haber sido también la causa de la intensificación del eco anómalo detectado desde el EVA-10, mencionada en las anotaciones del controlador.
Otras posibles claves del incidente podrían escapársenos por completo. La información sobre el caso contiene lagunas importantes. Así por ejemplo, ignoramos si consiguió esclarecerse la procedencia de la baliza de SOS, cuya posición llegó a ser determinada con bastante precisión por satélite. Tampoco tenemos información de cómo fue valorado el incidente en medios militares. Quién sabe qué papel pudo haber jugado la eventual inexperiencia del operador (u operadores) de servicio en el radar del EVA-10 aquella noche o la hipotética existencia de problemas técnicos en los equipos.
En resumen, desde el punto de vista de las detecciones por radar, el caso sigue abierto. De entrada, hay que considerar muy seriamente la posibilidad de ecos de tipo meteorológico o falsos blancos debidos a condiciones de propagación anómalas. A juzgar por los datos conocidos, es improbable que se tratara de un problema de interferencias (salvo quizá en el caso de contramedidas -“guerra electrónica”-) y aún lo es más la hipótesis de alguna inusual avería de la estación como origen de los presuntos ecos.
En todo caso, no hay que perder de vista el condicionamiento previo de los operadores del radar militar tras conocer el avistamiento desde Sada, que pudo hacer que consignaran blancos que en otras circunstancias habrían pasado razonablemente por alto.”



Dos fenómenos independientes (confusión con Venus y ecos anómalos), que han tenido una coincidencia mínima en el tiempo, siguen deslumbrado de tal forma a algunos, que creen estar ante uno de los expedientes OVNI desclasificados más extraordinario.

Por otra parte, este caso refleja la forma de investigar los avistamientos OVNI de algunos autores. Da la sensación de que las pesquisas que realizan están orientadas a mantener inexplicados los casos para continuar llamándolos, in eternun, OVNIs.

domingo, 18 de octubre de 2009

Otra de pilotos

Esta entrada aborda brevemente una cuestión que había quedado en el tintero y que, sin duda, tiene su importancia: La fiabilidad del testimonio de los pilotos. En la revista Más Allá, nº 246 y en El Ojo Crítico, nº 62, Manuel Carballal publica un estudio sobre el citado tema, incluyendo unas tablas con datos de las observaciones de los aviadores a través del tiempo.

Antes de continuar hay que señalar que de los siete avistamientos, elegidos por el autor para su trabajo, cinco casos (la mayoría) ya están explicados (ver aquí).

Este artículo está basado en un mensaje que Manuel Borraz Aymerich envió a una lista de correos de la Fundación Anomalía.

El estudioso gallego (Carballal) concluye su análisis de la siguiente manera:

“Para evaluar este aspecto, nunca antes tratado, de la psicología de la percepción de los pilotos tenía que seleccionar un grupo de casos, lo suficientemente antiguos y conocidos, como para que existiesen abundantes descripciones del incidente, realizadas por el mismo testigo, a lo largo de los años. Una vez seleccionados recopilé todos los libros, revistas o entrevistas radiofónicas o televisadas, en las que esos pilotos habían descrito su experiencia, y añadimos entre una y tres entrevistas personales con todos ellos. Con ese volumen de información ya era posible establecer unas tablas comparativas en las que contrastar los datos sobre distancia, duración del avistamiento, características, etc. que los pilotos habían descrito a lo largo de los años. El resultado es evidente. Salvo casos muy excepcionales, la contrastación de sus testimonios, a pesar de los años transcurridos, no deja lugar a dudas sobre el grado de fiabilidad en sus relatos (ver tablas).” (La negrita es mía)


Como acertadamente comentó Manuel Borraz en su correo:

“Dejando a un lado el "pequeño" detalle de que la invariabilidad de un relato a lo largo del tiempo no presupone que lo que se cuenta sea fiable y que no estamos hablando de "psicología de la percepción", si nos remitimos a las tablas tampoco podemos suscribir la conclusión del estudio.

Resulta que, de entrada, dos de los siete ejemplos recogidos en las tablas no pueden considerarse fiables. El primero de los dos ejemplos a los que me refiero es el protagonizado el 4 de noviembre de 1968 por el Comandante Juan Ignacio Lorenzo Torres.

Carballal indica: "Su tripulación, también entrevistada por el autor, no comparte la descripción del incidente que hace Lorenzo". Automáticamente, la fiabilidad de este testigo queda en entredicho.
El segundo ejemplo es el incidente canario del 17 de septiembre de 1968 (Comandante Julián Rodríguez Bustamante). Como ya se ha señalado en otras ocasiones y es patente en la correspondiente tabla del artículo, sucesivas versiones del incidente fueron mostrando un OVNI cada vez más cercano, grande y duradero.

Por supuesto, la muestra es muy reducida, pero si hubiera que sacar conclusiones extrapolando resultaría que ¡más de la cuarta parte de los testimonios aportados por pilotos serían poco fiables!..."

lunes, 28 de septiembre de 2009

Sobre pilotos y confusiones con Venus

El artículo de Manuel Borraz (Venus: la “prueba del nueve") y el de un servidor (¿Los pilotos son testigos perfectos?) han sido calificados por M. Carballal (ufólogo e investigador), el primero como “desinformación” y el segundo, como “delirante” y “ridículo”. Aquí y aquí pueden leerse los comentarios del citado ufólogo.

Si las dos entradas mencionadas están equivocadas, la cuestión es muy sencilla: con exponer los datos que rebatan las susodichas es suficiente. Lo importante es que prevalezca la verdad.

Por otra parte, los argumentos que utiliza el mentado ufólogo para negar las confusiones venusianas por parte de los pilotos son los siguientes: Los pilotos tienen una buena formación astronómica y siempre son capaces de reconocer el planeta Venus.

Si en las proximidades del OVNI era visible Venus (o cualquier otro lucero), el hecho de que el piloto no lo mencione luego al describir su avistamiento no prueba que el OVNI fuera Venus. Si se le preguntara expresamente, admitiría que junto al fenómeno anómalo también vio Venus pero que no le dio importancia.

Para Carballal: “Que no mencionen a venus, jupiter o marte, cuando describen el incidente (selección perceptiva) es tan lógico como que el traumatizado testigo de un atropello no describa si en la calle del accidente había o no una pescadería...”
Sin embargo, estos argumentos no se sostienen en pie como se verá a continuación. Gracias a la búsqueda realizada por Manuel Borraz, en los seis casos de probable confusión con el planeta Venus, citados en su artículo, ha encontrado información que muestra que los pilotos no veían simultáneamente el OVNI y Venus, o no supieron reconocerlo.

4/11/68. Avión comercial frente a la costa de Castellón, en vuelo Londres-Alicante.
En la entrevista periodística al comandante del avión, Lorenzo Torres, publicada en la revista "La Actualidad Española" (n° 898, 20 de marzo de 1969), el testigo aludía a la posibilidad de una observación de Venus: "Comprendimos que no podía ser Venus, pues yo había leído algo al respecto, y tenía la seguridad, tras pensarlo detenidamente, de que no se trataba de aquel planeta".

Como muy bien dice M. Borraz: “De esta declaración se deduce, por un lado, que los observadores no descartaron de entrada la posibilidad de que estuvieran observando Venus, hasta el punto de que fue descartada tras "pensarlo detenidamente". Recordemos que, en dicha entrevista, Torres opinaba que era posible que se tratara de "algo excepcional, puesto en el espacio por alguna potencia", pero, significativamente, también admitía que pudo tratarse del "reflejo de una estrella"... (!?)

Por otro lado, también queda claro que Venus no era visible simultáneamente con el OVNI (en cuyo caso habrían descartado directamente que el OVNI fuera Venus, sin más circunloquios...).”

25/2/69. Avión comercial alcanzando Sagunto, en vuelo Palma de Mallorca-Madrid.

En el informe del Teniente Coronel Informador, fechado el 24 de marzo de 1969, puede leerse:
"En principio, esta suposición [hipótesis de que se hubiera observado Venus] puede tener en su contra la posición y categoría técnica de los observadores. Cuesta creer en una confusión de quienes están continuamente volando y habituados a observar durante muchísimas horas el aspecto del firmamento. Pero la experiencia nos dice que otros pilotos más experimentados, han sufrido errores, no ya como el que estamos estudiando, sino mucho más incomprensibles.”
En las declaraciones oficiales de ambos pilotos se les preguntó concretamente: ¿Vio algún otro objeto brillante en esa zona? La contestación fue NO. “Es indudable como más adelante demostraremos, que tenían que estar viendo al planeta Venus.”, añadía el Teniente Coronel informador.

Dibujo extraído del expediente desclasificado.



En El Diario Vasco del 12 de marzo de 1969, se publicó una amplia noticia del caso y se cita un comentario de Ordovás: "Cuando vimos las luces -ha dicho- pensamos en todo: en Venus, en un avión, en un globo, y sin embargo seguro que nada de esto era. La noche estaba muy clara y no podíamos confundirnos. Lo que vimos era un objeto no identificado, eso seguro..."
En la siguiente nota publicada por Pueblo el día 10 de abril de 1969 se insiste, también, en que los pilotos sólo veían una luz que evidentemente tenía que ser el citado planeta.



26/9/73. Avión militar frente al Golfo de Valencia, de regreso a la base de Manises.

El argumento de Carballal da por supuesto que los pilotos, y en especial los de combate, están muy cualificados astronómicamente y siempre son capaces de identificar un astro como Venus.

La información sobre este caso instruida por el Comandante Juez Informador, con fecha del 7/11/1973, incluía el siguiente comentario:

"OTRAS INVESTIGACIONES EFECTUADAS.
En los vuelos nocturnos efectuados durante esos días, algunos pilotos observaron al efectuar la penetración, un punto brillante en el horizonte y en esa misma dirección que resaltaba sobre las demás estrellas debido posiblemente, según su opinión, a algún satélite solar."

Como indica Borraz: “Si se examina el aspecto del firmamento por aquellas fechas resulta incuestionable que el astro observado aquellos días era el planeta Venus. No obstante, ni esos otros pilotos que lo observaron ni el propio Comandante que instruía la información habían llegado a una identificación concreta.

Si, por su parte, los pilotos que observaron el OVNI del 26 de septiembre tenían una formación astronómica comparable, queda en tela de juicio su capacidad para reconocer Venus, que sabemos se encontraba en la dirección aproximada en que se observó el OVNI.”

16/12/79. Avioneta en vuelo Barcelona-Zaragoza.
La tesis del ufólogo gallego supone que el OVNI no era comparable ni de lejos a Venus. Aquí hay un nuevo ejemplo de que el fenómeno luminoso que no sabían identificar no se diferenciaría mucho de un astro brillante.

Del informe de los pilotos (17/12/79):

"La noche era despejada, sin Luna y muy oscura". Comenzaron observando una luz blanca muy brillante, aparentemente fija y a un nivel ligeramente superior:
"Según nuestra posición y el ángulo de visión, esta luz podía estar situada sobre Tarragona o la Costa y según nuestra propia apreciación de 20 a 30 millas náuticas (37 a 56 Km.) distante de nosotros, teniendo en cuenta la falta de campo de profundidad para poder darnos alguna perspectiva o referencia debido a la oscuridad de la noche."
22/5/80. Avión de la compañía NAYSA en aproximación al aeropuerto de Gando (Gran Canaria).
Comunicaciones con el Centro de Control Aéreo de Canarias:

"Nosotros vemos solamente una luz que se mueve a mucha velocidad, o sea se mueve de una forma extraña, no sabemos si puede ser debido a las nubes."
Según Borraz: “Ese "sólamente una luz" podría interpretarse tanto en sentido descriptivo (se trataba de una simple luz) como numérico (sólo una luz a la vista). Los dos sentidos son de interés aquí: el fenómeno no sería muy distinto de un lucero y no se veía simultáneamente con Venus.”

Sobre el peculiar movimiento de la luz, el piloto volvería a insistir unos minutos más tarde:

"[La luz] sube y baja pero no sé si podrá ser debido a que hay una capa de nubes abajo y que aumenta y disminuye la velocidad, entonces, te da sensación de que se mueve."
“A lo anterior puede añadirse que en ningún momento de la conversación con el centro de control se menciona a Venus, cuando hubiera sido una cómoda referencia para describir la situación del OVNI y su presunto desplazamiento con rumbo aproximado SO (que sólo se vio en el radar...).

En un momento dado, indican: "Está como al sur de Tenerife", lo que implicaba ubicarlo a más de 50 km de distancia...” (M.Borraz)

12/2/85. Avión comercial en vuelo Arrecife-Las Palmas (Islas Canarias).
El comandante del avión manifestó, en declaraciones a RNE/Radio 1 (noticias de "24 horas", noche del 13/2/1985): "Era una luz de tamaño dos o tres veces más grande que Venus en su mejor época de visión, en una noche clarísima".
Una vez más, resulta evidente que Venus no era visible en las proximidades del OVNI, si no la comparación habría sido directa en lugar de referirse a "Venus en su mejor época de visión".

Como puede comprobarse, toda esta información está incluida en los expedientes desclasificados o ha sido publicada en diversos medios de comunicación. Sin embargo, Carballal no la tiene en cuenta a la hora de hacer sus razonamientos. Por lo tanto, la pregunta resulta inevitable: ¿Qué fiabilidad tienen las “investigaciones” de ciertos ufólogos?

Por último, sí estamos de acuerdo con el siguiente comentario, realizado por el mencionado estudioso en una entrevista de radio: “...yo siempre he dicho que la mayor aspiración de quien intente investigar fenómenos extraños es que dejen de existir los fenómenos extraños. Es intentar encontrar la explicación honradamente, racionalmente...”
Pero por lo visto, algunos no ven (o no quieren ver) la realidad (léase las explicaciones) aunque la tengan a un palmo de sus ojos.

martes, 8 de septiembre de 2009

Venus: la "prueba del nueve"

Siguiendo con el tema de las observaciones de OVNI efectuadas por pilotos de vuelo, en el programa de radio La Rosa de los vientos”, de Onda Cero, Bruno Cardeñosa entrevistó, el 27 de julio, a Manuel Carballal sobre la mencionada cuestión. En la conversación hay un comentario del ufólogo entrevistado que me resulta curioso: “...yo siempre he dicho que la mayor aspiración de quien intente investigar fenómenos extraños es que dejen de existir los fenómenos extraños. Es intentar encontrar la explicación honradamente, racionalmente...” (minuto 27:13)


Sin embargo, cuando se encuentra con pilotos que NO son “testigos perfectos” pasa de puntillas: “Del caso Lorenzo Torres prefiero no hablar, sabes que yo tengo mis dudas porque yo entrevisté a toda la tripulación, no sólo a Juan Ignacio Lorenzo sino al mecánico de vuelo, al copiloto y demás y tiene una historia muy larga...” (minuto 52:51)

Durante la entrevista, los dos ufólogos disertan sobre lo disparatada que es la explicación de Venus para algunas observaciones protagonizadas por pilotos: “...es una justificación muy recurrente. Ahora aparecerá otra. Se va a empezar a hablar de los globos chinos. Dentro de poco, pronto, todos los ovnis que se vean van a explicarse con la teoría de los globos chinos. Antes eran los globos sonda. Antes era Venus...” (minuto 30:58).
En fin, sin comentarios.

Sobre esta materia (las confusiones con Venus), incluyo a continuación un texto de Manuel Borraz Aymerich que es un complemento de su trabajo “Venus tráfico no identificado”, CdU nº 18, 1995:
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Entre los expedientes desclasificados por el Ejército del Aire (hasta diciembre de 1996), figuran una treintena de casos de avistamientos desde aviones. Si nos concentramos en las observaciones nocturnas propiamente dichas (descartando las diurnas y crepusculares) y retenemos aquéllas que tuvieron lugar cuando Venus estaba presente en el firmamento nos queda un puñado de seis casos.

Pues bien, se trata precisamente de casos cuyas características permiten suponer que los pilotos implicados tomaron a Venus por un "tráfico" desconocido (concordancia de la posición del planeta con la dirección de avistamiento, coincidencia horaria con el ocaso del astro...). Son los seis ejemplos citados en el artículo "Venus, tráfico no identificado" y posterior anexo:

- 4/11/68. Avión comercial frente a la costa de Castellón, en vuelo Londres-Alicante.
- 25/2/69. Avión comercial alcanzando Sagunto, en vuelo Palma de Mallorca-Madrid.
- 26/9/73. Avión militar frente al Golfo de Valencia, de regreso a la base de Manises.
- 16/12/79. Avioneta en vuelo Barcelona-Zaragoza.
- 22/5/80. Avión de la compañía NAYSA en aproximación al aeropuerto de Gando (Gran Canaria).
- 12/2/85. Avión comercial en vuelo Arrecife-Las Palmas (Islas Canarias).

En otras palabras, da la "casualidad" de que en todos aquellos avistamientos nocturnos desde el aire desclasificados en los que existió la posibilidad de que los pilotos confundieran a Venus -porque éste era visible mientras tuvo lugar la observación- comprobamos que la confusión debió producirse efectivamente según todos los indicios.

Ahora bien, ¿no podría tratarse de una mera coincidencia después de todo? Hagamos algunos números para salir de dudas.

Para fijar un criterio, consideremos que el OVNI se encontraba aproximadamente en la dirección de Venus si la dirección (acimut) en que supuestamente se veía no se apartaba más de, por ejemplo, 30º por la izquierda ó 30º por la derecha de donde se encontrara el astro.

Si los OVNIs observados hubieran sido objetos evolucionando en las proximidades de los aviones sin relación alguna con Venus, la probabilidad de que en un caso determinado el OVNI se encontrara aproximadamente en la dirección de Venus, según el criterio definido antes, sería de 1/6 (60º "favorables" -la doble horquilla de 30º- sobre los 360º posibles, de donde resulta 60/360).

Tratándose de sucesos independientes, la probabilidad de que esta circunstancia se diera en los seis casos puede calcularse como el producto de las correspondientes probabilidades individuales: p = 1/6 x 1/6 x 1/6 x 1/6 x 1/6 x 1/6 = 1/46656.

Es decir, la probabilidad de que en todos y cada uno de estos seis casos el OVNI se encontrara aproximadamente donde debía verse Venus por pura casualidad es de... ¡uno entre cuarenta y seis mil! (Y aún nos quedamos cortos, teniendo en cuenta que, como se ve en los diagramas, en la mayoría de los ejemplos las diferencias de acimut OVNI/Venus están por debajo de los 30º que hemos considerado).



En conclusión, sólo hay una posibilidad muy remota de que ninguno de estos ejemplos tenga relación con Venus, como sostienen quienes consideran "absurdo" que los pilotos confundan el lucero con un tráfico. La probabilidad de que algunos de estos avistamientos, si no todos, lo fueran de Venus es muy elevada (con los supuestos anteriores, la probabilidad de cinco concordancias por azar, por ejemplo, sería de 1/7776, y la de cuatro, de 1/1296).

Nos encontramos pues ante una peculiar e inesperada "prueba del nueve" de la explicación venusina. Por su carácter probabilístico, no permite afirmar que este o aquel caso concreto de esta muestra de 6 casos fuera realmente una confusión de Venus pero sí prueba, más allá de toda duda razonable, que como mínimo algunos de los casos lo fueron.

Naturalmente, siempre habrá quien prefiera creer que una conspiración militar ha conseguido manipular toda la documentación disponible sobre estos avistamientos (fechas, horas, direcciones de observación...) para que parezca verosímil la explicación venusina, o que las naves extraterrestres procuran acercarse a los aviones desde el lado donde está Venus, para despistar...

Manuel Borraz

lunes, 31 de agosto de 2009

¿Los pilotos son testigos perfectos?

Eso parece pensar Manuel Carballal, que ha publicado un artículo sobre el tema en la revista Más Allá nº 246, titulado: Pilotos los testigos perfectos. El ufólogo comienza el citado reportaje con un avistamiento producido en los cielos de Grecia el 11 de octubre del 2007. Desde un avión (vuelo 266), que venía de Londres y se dirigía a Atenas, vieron hacia la derecha un supuesto OVNI. La alarma creada fue tal que despegaron dos F-16 para identificar al misterioso objeto, cosa que al parecer no consiguieron. El estudioso gallego escribe: “Se trata del último encuentro entre pilotos y un Objeto No Identificado que vulnera impunemente el espacio aéreo de un país europeo.”


El texto anterior parece dar a entender que los pilotos se toparon con una nave voladora extraña y cercana. Mejor habría quedado, creo, escribiendo que los pilotos vieron algo que no supieron identificar. Sin embargo, el incidente fue, probablemente, una confusión con el planeta Venus que esa madrugada era visible hacia el Este, precisamente hacia la derecha del avión. De todas formas, la información que dispongo del caso es tan escueta que no tengo la certeza de que el citado astro haya intervenido en todas las fases del avistamiento.

Continua citando varios casos como el del piloto Thomas Mantell (7-1-1948, primer mártir de la ufología mundial) y lo considera como testigo de un incidente OVNI destacado pero, como ya es sabido, Mantell murió intentando alcanzar (sin oxigeno) un globo Skyhook soltado el día anterior en la base militar de Camp Ripley (Minnesota).


Pero ahora viene lo más interesante. En la entradilla del reportaje de Más Allá se escribe: “Tras recopilar durante años más de 1.500 casos OVNI protagonizados por profesionales aeronáuticos, nuestro colaborador resume los mejores incidentes de este tipo que se han producido en el espacio aéreo español...” (El resaltado es mío).

El ufólogo expone en su artículo, resumidos, siete avistamientos efectuados por pilotos civiles y militares. Incidentes que en su mayoría ya están explicados desde hace tiempo y que el susodicho parece ignorar.

Caso 1: Ocurrido el día 4 de noviembre de 1968 y protagonizado por el comandante Juan Ignacio Lorenzo Torres. Se trató de una confusión con el planeta Venus, que durante el avistamiento estaba próximo a su ocaso. Ver por ejemplo, “Venus tráfico no identificado” CdU nº 18, 2ª Época, 1995, pág. 76-82, de Manuel Borraz. El expediente desclasificado del incidente puede leerse aquí. Hay que añadir un detalle revelador: “Su tripulación, también entrevistada por el autor de este informe, no comparte la descripción del incidente(Más Allá). (El resaltado es mío).

Caso 2: Sobre el pantano de Yesa (Navarra), 11 de marzo de 1979. Un “ovni” de 4 kilómetros de diámetro que nadie vio desde tierra. Confusión con un altocumulus lenticularis. Más información aquí.

Caso 4: 26 de septiembre de 1976 (datación errónea, tendría que ser 19-9-1976). Confusión con un bólido. Caso explicado por Manuel Borraz en: “OVNIS: HISTORIAS INCREÍBLES CON EXPLICACIONES CREÍBLES”, Stendek 2000, febrero 1997, pág. 123-138.



Caso 5: 11 de noviembre de 1980. Probable confusión con un bólido. En este incidente resulta patente como el paso del tiempo va modelando el testimonio adaptándolo al mito OVNI. En el año 1980 se describe el OVNI como una gran pompa de jabón verde. En 1991 aparece un nuevo elemento: Dentro de la pompa se observa la sombra de una cabeza. Y en entrevista personal del ufólogo (no se indica fecha) Esfera verde mate. Se observó la silueta de un humanoide.
Sobre confusiones con meteoros ver el trabajo de Manuel Borraz: “Meteoros con ventanillas” CdU nº 9-10, 2ª Época, septiembre-diciembre 1990, pág. 15-24.

Caso 6: 17 de septiembre de 1968. El informe desclasificado del incidente puede leerse aquí. En él se llega a la conclusión de que pudo tratarse de un rayo globular. En mi opinión, la descripción del fenómeno apunta también hacia la observación de un bólido.

Luego hace alusión a un par de casos. Uno de ellos es el de un avión que volaba entre Lanzarote y Tenerife el 22 de junio de 1976 (caso fechado el 22-7-76 en el artículo de Más Allá) día del famoso “caso Galdar” que fue provocado por el lanzamiento de un misil Poseidón.

Como se ha visto en los ejemplos anteriores, los pilotos, como todo el mundo, en ocasiones también se equivocan y pueden llegar a no identificar correctamente algunos estímulos luminosos llamativos, sucumbiendo al influjo de los OVNI.

martes, 16 de junio de 2009

¿La mejor foto OVNI del año?

En la revista Enigmas del mes de junio (Año XV, nº 163) y en la sección ¿Hay alguien ahí?, firmada por un conocido ufólogo, se presenta la fotografía de un supuesto OVNI como la mejor del año. A continuación, la reseña publicada por la mencionada revista.



La imagen se consiguió, al parecer, el día 10 de abril en una playa de Costa Rica. Hay que señalar que en el momento de hacer la toma, el fotógrafo no vio ningún “platillo volante” ni ningún objeto raro en el cielo. Fue al pasar las imágenes al ordenador cuando descubrió el llamativo OVNI. La fotografía fue examinada por varios especialistas y concluyeron que no había indicios de fraude. Por lo tanto, la nota publicada por la citada revista concluye: “Se trata, probablemente, de la mejor foto OVNI de este año.”
Ciertamente, la imagen es autentica pero se trata de la captura de uno de esos OVNIs fantasmas que ya se sabe qué estímulos suelen producirlos. Al autor de la noticia de Enigmas se le ha olvidado, supongo, lo más elemental, terminar el artículo con la explicación de ese “sorprendente” OVNI. La tarea no era muy difícil. Haciendo una sencilla búsqueda en Google se puede encontrar la solución a ese increíble “platillo volante” fantasma: ¡Se trata de una mariposa!