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miércoles, 30 de diciembre de 2020

Maravillas en el cielo (7): El Puig, 1237

El caso numero 111 del libro Wonders in the Sky describe la observación de una flota de siete luces misteriosas que se vieron durante cuatro sábados consecutivos cayendo en El Puig (Valencia), en el año 1237. El texto incluye los símbolos: Luz aérea no identificada y fenómeno con evidencia física. 



Resulta significativo que esta historia no figure en ninguna crónica de la época. El Llibre dels feits, obra dictada por el rey Jaime I de Aragón que dedica numerosos capítulos a narrar la conquista de Valencia, no menciona estos supuestos hechos. En cambio, sí se refiere a las vicisitudes del castillo ubicado en el cerro ("puig" en valenciano) que “los sarracenos llamaban Enesa y los cristianos Puig de Cebolla, y ahora tiene el nombre de Puig de Santa María” (Zuriaga, 2005; p. 279). El monarca también relata que, cuando se encontraba en El Puig a principios de 1238, prometió ante el altar de la iglesia de Santa María que no pasaría a Teruel hasta haber tomado Valencia, un altar donde ya podría haber habido una imagen de la Virgen aunque no se mencione de forma expresa (Mocholí, 2018; p. 179). 

En todo caso, la primera alusión explícita a la veneración de una imagen de la Virgen del Puig la encontramos en la Chronica de Ramón Muntaner al indicar, en su capítulo XXXIII, que cuando Jaime I asistió al Concilio de Lyon de 1274 se detuvo a visitar a la Madona Sancta Maria del Puig en su primera etapa de viaje (Zuriaga, 2019; p. 9). El modesto templo original -cuya custodia había sido entregada a la Orden de la Merced en 1240- fue reconstruido en el siglo siguiente y constituyó la semilla del posterior monasterio de Santa María del Puig.

En agosto de 1237 tuvo lugar la batalla del Puig que impidió que los musulmanes reconquistaran la fortaleza. Este episodio histórico ha sido asociado con otro hecho prodigioso: la aparición en el campo de batalla del mismísimo San Jorge en apoyo de los combatientes cristianos. Hay que advertir que esta aparición tampoco es mencionada en el Llibre dels feits, siendo la primera fuente conocida la crónica de San Juan de la Peña de finales del siglo XIV.

El culto mariano en El Puig está tempranamente atestiguado, como ya hemos visto, pero por lo que respecta concretamente al hallazgo de la imagen de la Virgen, las referencias que nos han llegado son más recientes, empezando por una mención documental de 1448 que solamente indicaba: "se dice que fue encontrada aquí en El Puig, cuando se conquistó esta tierra" (Mocholí,2018).

 

La siguiente xilografía de la primera mitad del siglo XVI ("LLoes e Goigs a la Verge María"), que muestra la batalla del Puig y la intervención de San Jorge así como al rey Jaime I encomendándose a la Virgen, sería la primera representación conocida de la Virgen del Puig bajo una campana (Zuriaga, 2005;p. 280, imagen nº 005251).

 



Pero el primer relato detallado del hallazgo que nos ha llegado lo encontramos en una obra de Pere Antoni Beuter de mediados del siglo XVI que describe las luces como "lumbres" (Beuter, 1551; cap.31, f. 90 r):

...estando velando las guardas, vn sabado, parescioles que descendian vnas lumbres del cielo y se entravan en el lugar do agora es el cabo del altar dela yglesia del Puig y da[n]dose acato desto aduirtieron que cada sabado descendían siete vezes dende la hora que anochescia hasta la media noche.

 

 

El descubrimiento de la imagen de Nuestra Sra, del Puig relatado en la "Segunda parte de la crónica general de España" de Beuter (1551). 


La posterior versión de Tirso de Molina que citan Vallée y Aubeck  (incluida en su Historia general de la Orden de Nuestra Señora de las Mercedes, un manuscrito de 1639 no publicado hasta 1973) coincide en lo principal pero difiere en los detalles:

...las centinelas y custodias de el castillo repararon que cada sáuado, a la media noche, vajaba desde su firmamento vna esquadra de estrellas luminosas, que, siete en número, consecutiuamente se asentaban sobre la cumbre más vecina a la dicha fortaleza, en el mismo sitio donde agora yaze nuestro monasterio. 

La aparición de luces que revelan la existencia de una imagen escondida de la Virgen es  un tema recurrente en las leyendas sobre hallazgos marianos. Ya hemos tenido ocasión de tratar el descenso de una luz durante cuatro sábados consecutivos en Montserrat (el sábado es el día consagrado a la Virgen María) y la reiterada aparición de unas estrellas que caían en un cerro en Estella, sin olvidar las "luces sobrenaturales" de Santiago de Compostela, que preceden en el tiempo a las leyendas marianas.

Aparición de la Virgen del Puig a San Pedro Nolasco, por José
Ignacio Cobo y Guzmán (1666-1746).

Aunque no hay forma de verificarlo, en el caso de El Puig se ha llegado a sugerir que la mención específica de siete estrellas podría estar inspirada en un pasaje del Llibre dels feits donde el rey Jaime I relata su observación de un eclipse solar cuando regresaba de Montpellier, hacia el mediodía del 3 de junio de 1239: "el más grande que jamás hayan visto y que recordaran los hombres [ ... ] porque todo el sol cubrió la luna y se podían ver bien siete estrellas en el cielo" (Sigaut, 2000).

En cuanto al detalle de la campana, hemos intentado seguirle la pista elaborando una lista de imágenes de la Virgen que, según se cuenta, fueron halladas bajo una campana. Indicamos para cada caso la advocación, el lugar (población y provincia), la supuesta fecha del descubrimiento (según la tradición) y una breve indicación de la causa o circunstancia del hallazgo (en algunos casos existen relatos contradictorios al respecto):

A) Mare de Déu del Puig (El Puig, Valencia), 1237: siete luces -estrellas- descendían del cielo.

B) Mare de Déu del Dó (Alfafar, Valencia), 1238: siete estrellas descendían del cielo.

C) Mare de Déu de Gràcia (Gorga, Alicante), hacia1276: siete estrellas que caían del cielo.

D) Nuestra Sra. de la Peña (Calatayud, Zaragoza),1120: una estrella señalaba su situación.

E) Mare de Déu del Patrocini (Foios, Valencia): sonido de la campana.

F) Mare de Déu de la Misericordia (Burriana,Valencia): sonido de la campana.

G) Mare de Déu de la Salut (Xirivella, Valencia),1595: sonido de la campana.

H) Nuestra Sra. de Monserrate (Orihuela, Alicante),1306: sonido de la campana.

I) Nuestra Sra. del Almuerzo (Narros, Soria),principios s. XIII: sonido de la campana.

J) Mare de Déu de l'Olivar (Alaquàs, Valencia), hacia 1300: encontrada al arar un campo.

K) Nuestra Sra. del Collado (Santisteban del Puerto,Jaén), 1232: encontrada al arar un campo.

L) Nuestra Sra. de Guadalupe (Úbeda, Jaén), 1381: lugar sugerido por voces y luces o encontrada al arar un campo.

M) Nuestra Sra. de la Coronada (Jaén), s. XIII: encontrada al labrar un campo.

N) Nuestra Sra. del Alcázar (Baeza, Jaén), 1227: encontrada en un socavón de una casa o al arar un campo.

O) Nuestra Sra. de la Encarnación (Peal de Becerro,Jaén): encontrada al arar un campo.

P) Nuestra Sra. de los Remedios (Ibros, Jaén): encontrada al extraer barro.

Q) Nuestra Sra. de los Remedios (Santo Tomé, Jaén): desprendimiento de tierra.

R) Nuestra Sra. de Consolación (Castellar, Jaén).

S) Nuestra Sra. de Miramonte (Ardisa, Zaragoza), s.IX: repetidas visitas de una cabra a una cueva.


En todos los casos la imagen se habría encontrado enterrada, salvo en los ejemplos H y S (escondida en una cueva) y F (sumergida en una laguna).

 

A continuación hemos representado su ubicación en el mapa, indicando:

 

- en rojo, los hallazgos motivados por la aparición de “estrellas” que señalaban el lugar;

- en azul, los casos en que un sonido de campana condujo al descubrimiento;

- en verde, los hallazgos propiciados por trabajos en el campo o un desprendimiento de tierra;

- en negro, otros casos o bien ejemplos sin información.

 

 


 

Salta a la vista el “efecto contagio” de la tradición de la Virgen del Puig en el área valenciana, aunque sólo encontramos las siete estrellas descendentes en otros dos casos (Alfafar y Gorga). En otros casos levantinos, el elemento revelador pasa a ser el sonido de la campana.

También destaca la concentración de este tipo de relatos sobre imágenes halladas bajo una campana en otra área muy reducida, la provincia de Jaén. Pero, en este caso, con un peculiar predominio de hallazgos fortuitos mientras se araba un campo.

La mayoría de estas historias españolas de "apariciones marianas" -elaboradas a posteriori para dar cuenta de la veneración de una imagen de la Virgen en un determinado lugar- afirman que las imágenes halladas habían sido previamente escondidas al producirse la conquista árabe (Rodríguez, 2014). Sin embargo, no  hay pruebas de tan amplia devoción a María antes de la invasión, es decir, en la época visigoda. Por otra parte, el estudio de las imágenes que se conservan revela invariablemente que son de épocas más recientes (la sorprendente Virgen del Lledó -una diminuta efigie de imposible datación, entronizada como patrona de Castellón de la Plana-  podría ser la excepción que confirma la regla).

 

La imagen de la Virgen del Puig no es una estatua sino un mediorrelieve policromado, de estilo bizantino, cincelado en una losa pétrea de casi un metro de alto. Algunos autores remontan su llegada a El Puig al siglo VI para no contradecir la tradición. Sin embargo, la mayoría de expertos en historia del arte han coincidido en retrasar su origen a la Baja Edad Media (aunque sin ponerse de acuerdo en el periodo concreto, en una horquilla que va del siglo XIII al XV), atribuyéndole una procedencia italiana. Daniel Benito Goerlich ha señalado la extraordinaria similitud del icono de El Puig con un relieve bizantino de la Theotokos Aniketos ("Madre-de-Dios Invencible" en griego), probablemente del siglo XIII, que se encuentra en la Capilla de San Zenón de la basílica de San Marcos de Venecia (Serra, 2014).

 

 A la izquierda, la imagen de la Virgen conservada en el Monasterio de Sta. María del Puig. A la derecha, Theotokos Aniketos de la basílica de S. Marcos de Venecia


La ausencia de noticias contemporáneas a los supuestos hechos, su afinidad con relatos legendarios similares y la datación de la imagen, que contradice la versión tradicional, nos llevan a concluir que la historia del descubrimiento de la Virgen del Puig tiene un carácter legendario y no refleja hechos reales. Por consiguiente, no tiene sentido considerarla como un ejemplo de manifestación de "luces aéreas no identificadas" con "evidencia física", como plantea  el libro Wonders in the Sky.

 

 

Referencias:

 

Zuriaga Senent, Vicent F. (2005). La imagen devocional en la orden de Nuestra Señora de la Merced: tradición, formación, continuidad y variantes (tesis doctoral Hª del Arte). Universitat de València (Valencia).


Zuriaga Senent, Vicent F. (2019). El rey fundador: Jaume I en la iconografía mercedaria. Potestas, Nº 15, pp. 7-32. Universitat Jaume I (Castellón de la Plana).

Muntaner, Ramón (1558). Chronica, o descripcio dels fets e hazanyes del inclyt Rey don Jaume Primer. Viuda de Joan Mey Flandro (Valencia). (Versión impresa del manuscrito escrito entre 1325 y 1328.) 

Mocholí Martínez, María Elvira (2018). La Virgen de la Seo y otros iconos reales en la Ciudad de Valencia. Codex aquilarensis, Nº 34, pp. 169-182. Fundación Santa María la Real (Aguilar de Campoo, Palencia).

 

Beuter, Per Anton (1551). Segunda parte de la Coronica general de España y especialmente de Aragon, Cathaluña y Valencia... Impresor: Ioan de Mey Flandro (Valencia).

 

Sigaut, Nelly (2000). Un sistema icónico teológico en el Reino de Valencia. Teología en Valencia: Raíces y retos, buscando los orígenes, de cara al futuro. Actas del X Simposio de Teología Histórica (3-5- marzo 1999), pp. 85-103. Facultad de Teología San Vicente Ferrer (Valencia).

 

Rodríguez Becerra, Salvador (2014). Las leyendas de apariciones marianas y el imaginario colectivo. Etnicex: revista de estudios etnográficos, Nº 6, pp. 101-121. Asociación Profesional Extremeña de Antropología (Cáceres).

 

Serra Desfilis, Amadeo (2014). A brave new kingdom: images from the sea and in the coastal sanctuaries of Valencia (XIII-XV centuries). The Holy Portolano / Le portulan sacré: The Sacred Geography of Navigation in the Middle Ages. Fribourg Colloquium 2013. De Gruyter (Berlin).

 

 

 

 

miércoles, 28 de octubre de 2020

Maravillas en el cielo (6): Caravaca, año 1232

En el caso 109 de Wonders in the Sky se relata que unos fenómenos luminosos acompañaron a una cruz de dos brazos traída por una entidad, que es interpretada como un ángel, a la ciudad de Caravaca (Murcia) el 3 de mayo de 1232. Entidad asociada a un fenómeno aéreo. 

Traducción:

3 de mayo de 1232, Caravaca, España

Luces, y un "ángel" trae una cruz

Fenómenos luminosos acompañan a una cruz de dos brazos aparentemente traída aquí abajo por una entidad que se supone es un ángel. El contexto religioso que rodea la observación le ha permitido sobrevivir como una leyenda, contada por varios autores. Tradicionalmente, se considera que el más acreditado de ellos es el franciscano del siglo XIII Juan Gil (Egidio) de Zamora. Relata que la cruz fue llevada dentro de la iglesia por dos ángeles.

El paradero actual del objeto es igualmente incierto. La cruz que se puede ver hoy en el santuario de Caravaca es una copia, siendo robada la original en 1934, probablemente por una secta.

Fuente: Clara Tahoces, "Caravaca, ¡Qué Cruz!" Más Allá 127 (septiembre 1999). (El resaltado es nuestro)


Para empezar, no hay ninguna mención a luces, fenómenos aéreos ni a entidades no humanas en la primitiva versión de la leyenda, aparentemente de origen medieval.

Los dos ángeles que habrían traído la "Vera Cruz de Caravaca" (no uno solo) fueron añadidos posteriormente. Aparecen citados por primera vez en una obra del canónigo Antonio de Honcala (1546), si bien ya aparecen representados en torno a 1520 en una de las tablas al óleo que el pintor Hernando de Llanos dedicó a ilustrar distintas escenas relacionadas con la aparición de la cruz. Imagen tomada de aquí.

 

 

Resulta confusa la referencia inicial a "un" ángel o "una" entidad cuando luego se mencionan "dos" ángeles (el número correcto en las versiones más recientes de la leyenda que hablan de ángeles).

Sembrar dudas ahora calificándolos de "supuestos" ángeles está fuera de lugar, puesto que quienes los introdujeron en la leyenda -con el pincel o la pluma- lo hicieron pretendiendo que fueran inequívocamente ángeles "auténticos".

No se trató de una observación real que fue interpretada en un "contexto religioso". Desde un principio fue una leyenda religiosa que pretendía "explicar" el origen de la reliquia, un relato que se fue enriqueciendo con el tiempo (Fuente, 1886; Sánchez, 2001).

En definitiva, sin fenómenos aéreos, ni luces, ni (originalmente) "entidades" no hay justificación para incluir este caso en el libro Wonders in the Sky. Este argumento basta para zanjar el tema. No obstante, seguidamente comentaremos algunos de los detalles que se mencionan.

El autor más acreditado, por antigüedad, sería el franciscano del siglo XIII Juan Gil de Zamora (Fray Egidio), como se indica en el libro, si no fuera porque los textos que se le atribuyen sobre este asunto no son auténticos. Sólo hubo constancia de ellos a través de un probado falsario, el jesuita Jerónimo Román de la Higuera (ver, por ejemplo, Marín, 2017, pp. 98-102), que su coetáneo Juan de Robles Corbalán tomó como fuente fiable al escribir su famosa obra sobre la aparición de la Cruz de Caravaca y sus milagros (Robles, 1615). Puede decirse que dicha obra del siglo XVII acabó de conformar la tradición tal como la conocemos actualmente.

Sorprende que sea necesario hacer las anteriores puntualizaciones al texto de Vallée y Aubeck cuando la referencia en la que se basaron para escribirlo ya mencionaba tanto el problema de las fuentes relacionadas con Gil de Zamora como la incorporación tardía de los ángeles a la leyenda. Nos referimos al artículo de Clara Tahoces "Caravaca, ¡Qué Cruz!" Más Allá 127, (septiembre 1999) que, con mínimas variaciones respecto a lo publicado en la revista, puede leerse aquí. Tampoco hay rastro en dicho artículo de fenómenos luminosos asociados a la aparición de la cruz en el siglo XIII.

Por último, hay que hacer algunas puntualizaciones sobre la fecha indicada (3 de mayo de 1232). No es casualidad, pues el simbolismo es obvio, que coincidiera con la tradicional fiesta de la Invención de la Santa Cruz del 3 de mayo, en conmemoración del hallazgo en Jerusalén por parte de Santa Elena, madre del emperador Constantino, de la verdadera cruz de Jesucristo.

En cuanto al año, en ocasiones vemos citado 1231, como consignó Robles en su obra de 1615 basándose en la cuestionable información aportada por Román de la Higuera. Un siglo más tarde, Martín de Cuenca Fernández Piñero afinó la interpretación de las mismas fuentes –que tampoco puso en duda− concluyendo que la aparición tuvo lugar un año después, en 1232 (Cuenca, 1722, libro III, cap.VI). Hoy seguimos encontrando mencionados ambos años.

 

Referencias

Honcala, Antonio de (1546). Antonii Honcalae Yanguensis sacrae theologiae magistri, abulen, canonici pentaplon christianae pietatis interpretatur autem pentaplon, quintuplex explanatio. Lib. III, cap. LVII. Ionannes Brocarius (Juan de Brocar), Compluti (Alcalá de Henares).

Ver traducción al castellano del pasaje relativo a la aparición de la cruz de Caravaca en Robles (1615), lib. I, cap.X.

Fuente, Vicente de la (1886). La Santa Cruz de Caravaca. Boletín de la Real Academia de la Historia, tomo 9, pp. 319-334. R. A. H. (Madrid).

Sánchez Romero, Gregorio (2001). Ensayo histórico sobre el acontecimiento religioso de la Vera Cruz de Caravaca y su santuario. Murgetana, Nº 104, pp. 43-89. Real Academia Alfonso X el Sabio (Murcia).

Marín Ruiz de Assín, Diego (2017). Los falsos cronicones en la historiografía murciana de los siglos XVII y XVIII. Murgetana, Nº 136, pp. 85-114. Real Academia Alfonso X el Sabio (Murcia).

Robles Corbalán, Juan de (1615). Historia del mysterioso aparecimiento de la Santissima Cruz de Carabaca e innumerables milagros que Dios Nuestro Señor ha obrado y obra por su deuocion. Imprenta de la viuda de Alonso Martín (Madrid).

Cuenca Fernández Piñero, Martín de (1722). Historia Sagrada de el compendio de las ocho maravillas del mundo, del non plus ultra de la admiración y del pasmo, de el emporio, donde se hallan los portentos mas singulares: de un lignum-crucis, que se compone de cuatro brazos: de la quinta esencia y mas principales partes del Sacrosanto madero y dulce leño, en que murió el Rey de los Cielos y de la Tierra, y el segundo Adan, nuestro redentorJesucristo: de la Santisima Cruz de Caravaca. Imprenta de la viuda de Juan García Infanzón (Madrid).