lunes, 18 de junio de 2018

Fantasías ufológicas

El Correo de Andalucía publica, en su edición del lunes 18 de junio de este año 2018, un artículo escrito por el ufólogo y misteriólogo sevillano JM García Bautista.
 

He escrito y publicado esta entrada porque me han llamado la atención un par de cosillas de dicha noticia. Una de ellas, el buen comienzo de la reseña:



Pero ha debido ser un lapsus, porque poco a poco el mencionado ufólogo se va decantando por la vía más efectista. O sea,  esa que propugna que: "la realidad no estropee una buena historia", sobre todo cuando escribe:

 
Resulta que las impresionantes fotografías muestran un simple trucaje. El asunto se estudio hace bastantes años y se supo que el joven testigo fotografió la tapa de un cubo de la basura lanzada al aire. La encuesta completa del caso se puede leer en el libro de Vicente-Juan Ballester Olmos: Investigación OVNI, (Barcelona 1984). Una farsa en cuatro actos: Las fotos de Sanlúcar la Mayor,  pp 171-186.

El autor muestra en dicha noticia de prensa otro avistamiento, ocurrido en Osuna (Sevilla) el 22 de diciembre de 1971. Una pareja de abogados que se dirigían de Cádiz a Granada y que fueron perseguidos por un OVNI durante 3 horas. En este caso, la explicación no es tan evidente como en el anterior pero todo apunta a una "persecución" de Sirius, la estrella más brillante del cielo nocturno.

El ufólogo sevillano pone la guinda al artículo fantaseando de esta manera:








martes, 17 de abril de 2018

El "platillo volante" de Órdenes (A Coruña)

Este incidente gallego es uno de los clásicos de la ufología española. Ocurrió en la noche del 1 de noviembre de 1954 entre Santiago de Compostela y A Coruña, ocho kilómetros antes de llegar a Órdenes, en el kilómetro 42. Está considerado como un encuentro cercano o aterrizaje sin explicación y aparece divulgado, por ejemplo, en El gran enigma de los platillos volantes (1966, p. 265-266), de Antonio Ribera. En OVNIS: El fenómeno aterrizaje (1978, p. 38-42 y 293), de V-J Ballester Olmos y en la Enciclopedia de los encuentros cercanos con OVNIs (1987, p. 164), de V-J Ballester Olmos y Juan A. Fernández Peris. El 6 de noviembre de 1954, el diario coruñés La Voz de Galicia publicó un amplio artículo sobre el caso. 

Ballester Olmos me envió, hace un tiempo, toda la documentación que tenía en sus archivos sobre dicha observación para analizarla y en la presente entrada expongo lo que, en mi opinión, probablemente observó el testigo.

Don Gonzalo Rubinos Ramos, en el momento de la visión se encontraba sólo ya que, el coche que conducía había sufrido una avería y estaba esperando a que vendrían a remolcarlo. O sea, que estuvo haciendo tiempo en el lugar de la aparición, llamado "la curva del obispo", desde las 7:20 de la tarde hasta las 12:30 de la noche, hora a la que llegaron a recogerle. La observación del "platillo volante" la hizo hacia las 22:40 horas.


Foto aérea de 1956 de la citada curva. Fuente: Fototeca digital.

En resumen, a la hora mencionada Rubinos vio elevarse de pronto una fuerte luminosidad plateada, como una bola de fuego, a unos 400 metros de distancia que desapareció en el cielo. Lo compara con fuegos artificiales pero con una luz mucho más potente. Dice que oyó como una explosión o como el ruido que emiten los cohetes al lanzarlos al aire.

Resulta que el Señor Rubinos era amigo del ufólogo gallego Oscar Rey Brea y éste pudo recabar información de lo acontecido al testigo. El citado ufólogo, en un informe enviado a Ballester Olmos en 1971, comentaba entre otras cosas las incoherencias y divagaciones en el relato del testigo



Parece que Rubinos se resistía a dibujar lo que observo porque, por lo visto, le costaba concretar la forma del objeto. Al final, el ufólogo consiguió un dibujo del fenómeno presenciado por el observador, que no era otra cosa que una simple bola de fuego.

 

Sobre las divagaciones y elementos imaginativos aportados al incidente, que exponía Oscar Rey Brea, hay uno que resalta claramente y aparece en la noticia publicada por La Voz de Galicia. Se trata del bosquejo de la zona de observación donde el dibujo del "platillo volante", que aparece en el mismo, está bastante embellecido (representa el típico "platillo volante" del imaginario de la época) y no se corresponde con lo visto y plasmado por el señor Rubinos.



Otra cuestión importante es que, durante las horas que Rubinos permaneció en el lugar, no vio aterrizar ningún "platillo volante" u otra cosa extraña. Lo que pone en duda que algo insólito despegara cerca del testigo.  Probablemente, Rubinos observó la aparición de un bólido muy brillante (la descripción, brevedad, etc. apunta en esa dirección) que por un efecto de perspectiva creó la ilusión de elevación. La supuesta proximidad del fenómeno luminoso pudo ser un error de apreciación, típico en las observaciones, del personal inexperto, de estos espectaculares meteoros. Un caso similar se produjo en Arrubal (La Rioja) el 31 de diciembre de 1976. Bólido que, por cierto, fue observado en muchos puntos de la península.

¿Y el sonido que escuchó el observador? Normalmente, los bólidos suelen ir acompañados de silbidos o estallidos.

Otro punto que apoya esta explicación es que el fenómeno también fue visto, sobre la misma hora, en otros dos puntos de la geografía gallega. La información de las dos observaciones es muy escueta pero por la hora y la descripción parecen referirse al mismo fenómeno visto por el señor Rubinos. Una observación se produjo en Becerreá (Lugo) hacia las 22:45 horas. La Noche, 3 de noviembre de 1954.



El otro avistamiento se produjo sobre las 23:00 horas, donde se vio cruzar por encima del faro de Mera (A Coruña) un objeto rojo-amarillo (Oscar R. Brea).

Las discrepancias horarias suelen ser habituales cuando se recogen los testimonios de observaciones visuales, casi siempre hay un margen de error, a veces considerable.






domingo, 4 de febrero de 2018

Los OVNIs en las islas Canarias

Acaba de publicarse un libro sobre las apariciones de "platillos volantes" y objetos volantes no identificados en las islas afortunadas. Se titula: El fenómeno OVNI en Canarias, desde el siglo XVIII hasta 1980, (LeCanarien ediciones, 2017) de Ricardo Campo Pérez.
 

Su autor expone en el mismo, de forma exhaustiva, toda la casuística que ha podido recoger de diversas fuentes y acaecida desde el siglo XVIII hasta el año 1980. A través de las 697 páginas que tiene el libro, va desmenuzando cada caso, aportando todos los datos disponibles, y llegando en numerosas ocasiones a conclusiones que no dejan lugar a dudas.

En la contraportada se puede leer, entre otras cosas:

El rumor popular sostiene que las islas Canarias han sido un lugar "mágico" y propicio para las apariciones de ovnis. ¿Qué hay de cierto en ello? ¿Hay "bases submarinas" cerca de Lanzarote o en Tenerife? ¿Cuántos se han observado en las islas y cómo fueron?

En este enlace, un artículo de Ricardo Campo sobre su trabajo.

Los interesados pueden adquirirlo aquí.